• El último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) ha trazado una radiografía implacable del estado poblacional de la provincia de Zamora. Según los datos, el territorio zamorano lidera —por desgracia— varios de los peores indicadores demográficos del país: es la provincia con la edad media más alta, la que registra mayor pérdida de población y una de las que menos nacimientos acumula por cada fallecimiento.

Con una edad media de 51,79 años, Zamora se sitúa a la cabeza del envejecimiento en España, muy por encima de la media nacional (45,6 años). Las mujeres zamoranas alcanzan incluso los 53,18 años de media, mientras que los hombres superan también los 50 años. Esta realidad demográfica se traduce en que más de un 32% de la población tiene más de 65 años, y un 12,29% supera ya los 80.

El declive demográfico se acentúa con una preocupante pérdida de habitantes: en el último año, la provincia ha perdido 4,05 personas por cada mil, la mayor tasa negativa del país. El saldo vegetativo (la diferencia entre nacimientos y defunciones) también es desolador: -11,11 por cada mil, solo superado por Orense.

Aunque la inmigración ha permitido ganar 8,4 habitantes por cada mil en el último año, este dato está todavía lejos de compensar el desfase entre nacimientos y muertes. De hecho, Zamora es la provincia con menos nacimientos por cada mil defunciones: apenas 272.

Otros indicadores, como el índice de envejecimiento —que compara mayores de 64 con menores de 16 años— colocan a Zamora también en primer lugar, con una proporción de 333 mayores por cada 100 menores. Y en cuanto a la tasa de dependencia, solo Orense supera a Zamora.

Estas cifras no solo describen una provincia que envejece: hablan de un territorio que se queda sin relevo generacional y que afronta uno de los mayores retos demográficos de toda Europa. Mientras el país avanza, Zamora lucha por no desaparecer.

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