•             Mientras que el pueblo se lanzaba a las calles, en diferentes lugares de esta comunidad, mostrando su indignación por la gestión en la que se encuentra nuestro medio natural y exigiendo responsabilidades por las consecuencias que esa mala gestión del territorio, nos ha ocasionado con los incendios que están devastando una buena parte de esta tierra, los ciudadanos concentrados en estas manifestaciones, exigían las dimisiones de los responsables y el máximo responsable de esta tierra, respaldaba la gestión de quien para los manifestantes, consideraban el máximo responsable de todo lo que ha acontecido.

            El pueblo siempre tiene razón, porque es soberano y, en una tierra poco dada a estas concentraciones, cuando se movilizan de la forma que lo están haciendo, es porque comienzan a ser conscientes de quién está dirigiendo su destino y el peligro que representa.

Nunca estaremos exentos de las catástrofes que la naturaleza puede llegar a producir, pero para eso, elegimos a los que consideramos que se encuentran más capacitados, para poder preservarnos de estas situaciones imprevisibles y, depositamos en ellos nuestra confianza para que minimicen los efectos de estas catástrofes.

Sin embargo, como asegura ese dicho popular: “por sus hechos los conoceréis”, ya los vamos conociendo y, no nos gustan las manos en las que nos encontramos.

El responsable de preservar y proteger el medio natural de esta comunidad, cuenta con un currículum que es difícilmente superable.

El primer incendio de la Sierra de la Culebra, se magnificó por no haber puesto, 15 días antes, el operativo contra incendios, a pesar de los consejos de los técnicos y los que conocían el comportamiento del medio natural, pero manifestó que así estaba previsto y, no se movió del guion.

Un mes después, un segundo incendio devastador, demostró que no se había aprendido nada del anterior y volvimos a comprobar cómo una gran parte del territorio era devastado por el fuego.

Son situaciones de las que, una vez que hayan pasado, es preciso extraer las consecuencias que lo produjeron, para que no vuelvan a ocurrir. Sin embargo, por lo que estamos comprobando, no aprendimos nada de aquellas tragedias y como muchos han venido vaticinando, la dejadez que se ha mostrado por parte de quien tenía que haber tomado las medidas necesarias para que esto no volviera a ocurrir, se ha repetido la historia, aunque esta vez con una virulencia impensable.

En estos tres años, en lugar de reconocer los errores cometidos y articular medidas para que no se volvieran a producir, hemos ido comprobando que todas las medidas que se han tomado, van en contra de la lógica y del sentido común y además, como si se sintiera poseedor de la verdad absoluta y se sintiera inmune, ha tratado de convencernos de que lo que hacía, era lo correcto, aunque todos trataban de hacerle ver su equivocación.

Declaraciones realizadas, como que los operativos de actuación ante estos desastres solamente son necesarios cuando el riesgo de incendio es más acusado, además de irresponsables, van en contra del sentido común, porque todos los que conocen el territorio en el que nos encontramos, saben que los fuegos, se apagan antes de que se produzcan y para eso, es necesario que estos operativos actúen todo el año, evitando que los bosques se vayan convirtiendo en un polvorín que, cuando explota, ya es imposible poder controlarlo.

El pueblo está hablando, no quiere que su seguridad personal y la de sus bienes, continúen dependiendo de quienes ahora consideran como un peligro en potencia y, exigen que quien no ha demostrado su competencia sea apartado de las responsabilidades que se le han otorgado.

Por eso, defender lo que resulta indefendible, demuestra negligencia y, al final, los ciudadanos no se conformarán con exigir lo que ahora demandan y acabarán reclamando que todos los implicados en este desastre, acaben asumiendo su responsabilidad.

PUBLICIDAD Tres sliders con CSS Grid