• El 90% de las personas atendidas en la Casita de San José son españolas. Cáritas lanza la campaña “Sin hogar, pero con sueños” para sensibilizar a la sociedad

Cáritas Diocesana de Astorga ha atendido a 143 personas sin hogar hasta octubre de 2025, una cifra que refleja el aumento del 20% en el número de españoles que acuden en busca de apoyo y acompañamiento. De hecho, el 90% de los usuarios son nacionales, frente al 70% registrado el año pasado, según los datos ofrecidos por la entidad con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se conmemora el 26 de octubre.

El trabajo de Cáritas en este ámbito se centra en la Casita de San José de Astorga, un recurso que se ha convertido en un refugio de esperanza para quienes atraviesan una situación de vulnerabilidad extrema. De las personas atendidas este año, 135 son hombres y 8 mujeres, con edades comprendidas entre los 45 y los 65 años, y se han realizado más de 500 intervenciones desde enero.

“Sin hogar, pero con sueños”

Bajo el lema “Sin hogar, pero con sueños”, Cáritas quiere poner rostro y voz a las miles de personas que, aunque carecen de una vivienda, mantienen vivas sus ilusiones y su dignidad. En toda España, la entidad acompañó el año pasado a 42.850 personas sin hogar, un 1,2% más que en 2023.

“De forma alarmante, seguimos viendo cómo crece la vulnerabilidad en muchas familias que no pueden acceder a una vivienda digna”, señala María Santos, responsable de la campaña y del programa de Personas sin Hogar de Cáritas Española. “Estas personas no sólo necesitan derechos garantizados, sino también vínculos humanos, porque un vínculo es mucho más que un recurso: es una relación que cura”.

Un problema cada vez más extendido

Los datos del Informe FOESSA confirman la magnitud del problema: en España, tres millones de personas (6,3%) viven en condiciones precarias de vivienda y 3,4 millones (7%) sufren hacinamiento. Detrás de las estadísticas hay realidades muy diversas: trabajadores sin techo, migrantes invisibilizados, mayores sin recursos, víctimas de violencia machista o jóvenes que salen del sistema de tutela sin red de apoyo.

Cáritas recuerda que el “sinhogarismo” va más allá de dormir en la calle. También afecta a quienes viven en viviendas cedidas, en caravanas, en chabolas o en habitaciones realquiladas, una parte invisible de la exclusión residencial que crece año tras año.

Testimonios que conmueven

Las palabras de quienes viven esta realidad ponen voz al lema de la campaña:

“Hay noches en que me duermo imaginando que vuelvo a tener una mesa para invitar a mis nietos a merendar. No sé si pasará, pero ese sueño me mantiene viva”, cuenta Teresa, de 59 años.
“No pido una mansión. Sólo quiero una cama que no se moje cuando llueve. Sueño con volver a tener una llave en el bolsillo. Eso me haría sentir persona otra vez”, confiesa Rubén, de 44.

Un llamamiento a la solidaridad

Cáritas Diocesana de Astorga agradece la implicación de su equipo de voluntarios y hace un llamamiento a la sociedad para no mirar hacia otro lado. Quienes deseen colaborar o conocer más sobre este programa pueden hacerlo a través del teléfono 650 696 624.

Porque, como recuerda la organización, cada gesto cuenta:
“Un techo puede cambiar una vida, pero una mirada solidaria puede devolver la esperanza”.


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