- Familiares, vecinos y ciudadanos se concentraron en la Plaza Mayor de Tábara el 3 de mayo para exigir justicia y la reforma de la Ley del Menor, tras la liberación del asesino de Leticia Rosino después de cumplir solo ocho años de condena.

Hoy, 3 de mayo de 2026, Tábara se ha vestido de solidaridad, recuerdo e indignación. En la Plaza Mayor, centenares de personas se han reunido en memoria de Leticia Rosino, tras la puesta en libertad de su asesino, quien a sus 24 años abandona la prisión y los centros de menores con un historial completamente limpio, tal como lo permite la actual Ley del Menor.

El acto, convocado por la Fundación Leticia Rosino, reunió a vecinos, amigos, medios de comunicación locales y nacionales, y representantes políticos que han querido dar visibilidad a esta injusticia. La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Tábara, Doña Francisca Gutiérrez, abrió el acto recordando a Leticia y reafirmando el compromiso de la comunidad contra la violencia de género:
“Hoy es un día triste, pero también de memoria y respeto. Leticia era nuestra vecina y su ausencia sigue pesando. La excarcelación de quien cometió este asesinato es legal, pero no nos quita la sensación de que la muerte de Leticia no ha obtenido la respuesta adecuada. Debemos abrir un debate sobre el endurecimiento de las penas en casos de violencia de género y feminicidio.”

A continuación, Inmaculada Andrés, madre de Leticia y presidenta de la Fundación, leyó un comunicado cargado de emoción y fuerza, reclamando reformas urgentes en la Ley del Menor para delitos de extrema violencia:
“Nunca imaginé que tendría que decir estas palabras: mi hija Leticia fue asesinada y violada, y hoy, tras solo ocho años de condena, su asesino sale en completa libertad. El tiempo que hemos perdido no se recupera, y la ausencia de Leti es para siempre. La ley protege el futuro de su asesino, ¿quién protegió el de mi hija?”

Inmaculada habló del dolor, la impotencia y la injusticia que viven las familias víctimas de violencia extrema, y exigió medidas concretas: aumentar el tiempo máximo de internamiento en casos graves, evaluar riesgos reales antes de cualquier salida, diferenciar delitos extremos de otros delitos menores, y garantizar apoyo y asesoramiento a las víctimas, incluyendo su participación en revisiones de medidas y sentencias.
“No pido venganza, pido justicia comprensible. No todos los menores cometen delitos iguales y la ley debe reflejarlo. Hoy abrirán la puerta del asesino de Leticia y gritará: ‘Soy libre’. Mi hija seguirá en su nicho y yo seguiré llevando flores y besos a la fría piedra de mármol que la guarda. Pero quizás, si cambiamos la ley, otra madre no tendrá que vivir esto.”

El acto concluyó con un largo y sentido aplauso, con el que la multitud, emocionada, mostraba su apoyo a Inmaculada y a la causa de la Fundación. Este encuentro no solo recordó a Leticia, sino que sirvió para reivindicar un cambio legislativo urgente, una sociedad más segura y un mensaje claro: la justicia debe proteger a las víctimas y reconocer que algunos delitos no pueden medirse solo por la edad del agresor.
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