(Serie: Tábara y los Beatos. XX Beato de Manchester)

El Beato de Mánchester es una obra del año 1175, cuyo origen algunos estudiosos sitúan en la provincia de Burgos, más concretamente en el monasterio de San Pedro de Cardeña, aunque también hay alguna opinión que sitúa este beato en algún monasterio toledano.
Se desconoce quiénes fueron los artífices de esta obra, aunque hay coincidencia en que fue realizada por dos miniaturistas, ya que se aprecia una ostensible diferencia entre las distintas miniaturas: unas están hechas con gran calidad, mientras que otras son más sencillas y normales.
Este beato permaneció en el anonimato hasta el siglo XIX, cuando se tienen las primeras referencias del mismo en la colección del marqués de Astorga y conde de Altamira y pasó posteriormente dentro de un lote de la colección del marqués a Francia, donde se subastó y, desde 1901, se custodia en la John Rylands University Library de Mánchester.
Ha llegado hasta nuestros días en un excelente estado de conservación; seguramente se trata del más completo que se conserva y también es el beato más ilustrado y suntuoso, ya que ofrece numerosas ilustraciones decoradas con oro y plata.
Consta de 248 folios, de 454 × 326 mm, con 123 miniaturas en un estado excelente de conservación.
Pertenece al grupo de los beatos tardíos que se realizaron a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, principalmente en monasterios de la orden del Císter.
Está enclavado en la familia IIb, a la que también pertenece el Beato de Tábara, y algunos consideran que puede ser una copia del Beato de Gerona, aunque se aprecian demasiados elementos iconográficos distintos. También algunas miniaturas guardan cierta similitud con algunas que se conservan del Beato de Tábara.
Este beato, junto con el Beato de Cardeña y el Beato de San Andrés de Arroyo, algunos especialistas en el arte medieval, lo integraban en un subgrupo específico de la familia IIb.
Guarda mucha semejanza con el Beato de Cardeña, por lo que algunos sugieren que ambos beatos tuvieron como referencia un modelo anterior, aunque por las características de cada uno, se cree que se hicieron en diferentes monasterios.
Está elaborado en estilo románico, aunque sigue manteniendo el arco de herradura en muchos de los elementos arquitectónicos de sus miniaturas, donde también se empieza a observar el arco apuntado.
Las imágenes se muestran con una importante decoración, en la que se emplea el oro y la plata, y las miniaturas se muestran con colores vivos, en los que destacan los azules, granates, verdes, amarillos y naranjas sobre fondos diferenciados.
Las vestimentas se presentan con pliegues ondulados que delatan una gran suavidad y plasticidad, y las iniciales están muy decoradas con follaje y dragoncillos.
Es de destacar que este beato ofrece, después de 100 años de la desaparición del rito mozárabe, una muestra de este estilo que ratifica que se seguían haciendo copias de manuscritos de aquella época respetando siempre la estructura.
La profusión del empleo de oro y plata en la elaboración de este manuscrito delata que fue encargado por personas que mantenían una posición relevante en la sociedad en la que fueron confeccionados.
Este beato, junto a cuatro copias más, realizadas en el reino de Castilla entre finales del siglo XII y principios del XIII, dio lugar a lo que se denominó por algunos especialistas un renacimiento de la tradición de este tipo de códices.




















