almeida –21 de marzo de 2016.

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             La naturaleza es imprevisible y en ocasiones hasta resulta caprichosa o al menos eso fue lo que debió pensar uno de los asiduos a presenciar cómo el equinoccio originaba en la iglesia de Santa Marta lo que se conoce como el milagro de la luz que junto a la iglesia de San Juan de Ortega,

son los únicos templos que hay en el Camino de Santiago en los que se puede observar este fenómeno que los constructores supieron cómo dirigir para que cada equinoccio iluminara un punto determinado del templo.

            Cuando mayor es el efecto, es el día 21 de marzo que nos anuncia la llegada de la primavera y a las nueve, un haz de luz penetra por un óculo de la iglesia e ilumina el Capitel que hay a la derecha del altar mayor que nos muestra una figura asexuada, la cual según Ángel Panizo, es la imagen de la Santa que da nombre a la localidad y según Nazario Ballesteros, es la ascensión de Cristo a los cielos.

            Este fenómeno se puede ver parcialmente dos días antes del equinoccio y la iglesia se abre media hora antes del fenómeno para el público que acude a presenciarlo, pero no todos tienen la suerte de poder ver cómo la luz va penetrando entre el humo del incienso que previamente Celes Panizo ha encendido para que el efecto se pueda contemplar con mayor espectacularidad.

            En esta ocasión, el día 19 que fue cuando se abrió por primera vez la iglesia, solo pudo presenciarse de forma parcial, pero al día siguiente, las nubes impidieron que cualquier rayo de sol llegara hasta los muros de la iglesia.

            Pero el día importante, hoy 21, que es cuando la luz ilumina el capitel por completo, las nubes han sido generosas y a pesar de amanecer un día bastante cubierto, a la hora que se produce el fenómeno se ha abierto un claro entre las nubes que ha permitido ver iluminado el capitel por completo.

Hay personas que vienen asiduamente a ver el milagro de la luz y alguna, como un visitante gallego que se desplaza desde Vigo por tercera vez, llegó el domingo con la ilusión de poder contemplarlo y como había ocurrido en las dos ocasiones anteriores, las nubes se fueron interponiendo entre el sol y la iglesia y se quedó sin poder ver un año más lo que tantas ganas tiene de presenciar.

Pero en esta ocasión venía preparado después de las decepciones anteriores y cuando vio que era la hora y no había esperanza de que el sol fuera iluminando el templo, se dirigió hasta el vehículo que tenía aparcado en la plaza y extrajo del maletero una potente linterna con la que al menos se hizo una idea de cómo podía ser este fenómeno, pero seguro que volverá el próximo año para ver si cuenta con más suerte.

Para aquellos que no lo hayan podido contemplar, todavía cuentan con mañana martes en los que si el tiempo lo permite, a las nueve se volverá a iluminar de forma parcial este bonito capitel en uno de los templos más hermosos que hay en la provincia.

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El efecto de la linterna, no se fue de vacío …