COMPARECENCIA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Buenas tardes.
Hace ya más de un mes desde el día en que comparecí, por primera vez, para anunciar el Estado de Alarma y aprobar medidas muy severas de aislamiento social. En estas pocas semanas, aunque nos hayan parecido eternas, el virus ha dejado un rastro de dolor en 20.000 familias que han perdido a un ser querido, muchas veces sin el consuelo, como hemos dicho en otras comparecencias, de un último abrazo, de un último adiós. A ellos y a ellas traslado un mensaje de profundo pesar en nombre del conjunto de la sociedad española y del Gobierno de España.

Y a todas esas personas que hemos perdido, tan pronto como sea posible, les rendiremos el homenaje que todos merecen.

El virus, también, ha forzado a recibir atención hospitalaria a casi 80.000 personas, 2 de cada 5 que han sido diagnosticadas. Una parte permanecen aún angustiadas en las clínicas y les transmito el ánimo y la esperanza, también en nombre del conjunto de la sociedad española y del Gobierno de España.

El virus llevó hasta el límite la resistencia de nuestro sistema sanitario llegando, en el momento más feroz de la epidemia, al máximo de la capacidad en las Unidades de Cuidados Intensivos de algunas comunidades autónomas y el virus se ha propagado por todos los confines del mundo y se ha cebado además en los países occidentales más desarrollados de Europa y América, que contabilizamos tres de cada cuatro víctimas mortales de la pandemia.
El virus ha dejado tras de sí un rastro y una estela de muerte, pero también de devastación económica y desolación social en el conjunto del planeta.

Pero, también, en este breve espacio de tiempo han sucedido otras cosas:
En primer lugar, que nuestro sistema de salud logró resistir. Gracias a la entrega y la profesionalidad de nuestros sanitarios 74.662 pacientes, es decir, cerca del 42% de los diagnosticados han superado ya la enfermedad y han sido dados de alta, una de las tasas más elevadas de los países más golpeados por la pandemia.

En segundo lugar, que nuestros compatriotas han dado una respuesta ejemplar, nunca me cansaré de decirlo, ejemplar, en esta situación extrema, cumpliendo cada cual con su misión desde su puesto de trabajo o desde el confinamiento en el hogar; los españoles son los ciudadanos occidentales que con más rigor han cumplido las limitaciones a la movilidad.
Y en tercer lugar, que precisamente gracias a esa disciplina social hemos salvado, nunca lo olvidemos, decenas, decenas, de miles de vidas.

Y, lo más decisivo, ha sucedido que, con el sacrificio de todos, hemos logrado contener la propagación del virus. El día anterior a la declaración del Estado de Alarma, si recordamos, cada persona infectada contagiaba, de media, a un promedio de más de 3 personas sobre casos notificados. Es lo que los científicos y los epidemiólogos nos dicen que se llama el ritmo de reproducción del virus, la famosa y denominada “R”.

Hoy, gracias al esfuerzo de todos, de todas, el índice de reproducción está en el conjunto de nuestro país por debajo del 1, antes estaba por encima del 3, hoy estamos por debajo del 1, es decir, cada persona infectada no llega a contagiar a otra; y por eso la superficie de la epidemia se está reduciendo

¿Por tanto, dónde estamos entonces? ¿Cuál es la situación actual de la pandemia en nuestro país?

Quiero trasladarles que hemos conseguido lo más difícil, lo más duro, gracias a la responsabilidad y la disciplina social de todos los españoles y españolas. A quedarnos en casa. Hemos dejado atrás los momentos más extremos y hemos contenido la embestida brutal de la epidemia. Con sacrificio, con resistencia y con moral de victoria, como hemos venido diciendo a lo largo de estas semanas largas de confinamiento.

Pero estos logros, hay que ser sinceros, son todavía insuficientes y son, sobre todo, y esto me gustaría también trasladarles, frágiles. No podemos ponerlos en riesgo con decisiones precipitadas.

Tenemos que lograr mayores avances antes de entrar en la segunda fase, antes de levantar el confinamiento general y comenzar eso que llaman los expertos la desescalada, la transición hacia esa nueva normalidad que hemos venido refiriendo durante estas últimas semanas.
La propia Organización Mundial de la Salud nos dice cuáles son esas 6 pautas que tenemos que cumplir para lograr esa nueva normalidad.

En primer lugar la transmisión tendrá que estar controlada e identificadas las personas infectadas. Caminamos en la dirección adecuada para lograrlo en todos y cada uno de los territorios de nuestro país.

El sistema de salud deberá estar en condiciones de detectar, también, mediante test cada caso de infección que aparezca para que sea aislado de inmediato y para advertir a las personas a quienes pudiera haber contagiado. Hemos realizado ya casi un millón de test PCR, que son los más verosímiles, los más eficaces, y hemos suministrado 2 millones de test rápidos a las comunidades autónomas para desarrollarlos en aquellos lugares donde pueda haber un potencial contagio como pueden ser, por ejemplo, los hospitales y también las residencias de mayores. Hemos duplicado, también, los test diarios de 20.000, que decíamos hace muy pocos días, al día a 40.000 diarios para alcanzar este objetivo, también, que nos marca la OMS.

Deberemos tener, en tercer lugar, bajo total control los lugares con mayor riesgo de infección y máxima vulnerabilidad, a los cuales antes hacía referencia, como los hospitales y las residencias de mayores. Estamos ayudando en este sentido, como saben ustedes, a las comunidades autónomas para lograrlo, para conseguirlo.

Y en cuarto lugar deberá implantarse un sistema de control de personas procedentes de otras zonas para evitar nuevos contagios importados. Ya lo estamos haciendo y lo seguiremos haciendo durante las próximas semanas.

En quinto lugar deberemos establecer estrictas medidas preventivas en centros de trabajo y también en los centros educativos y lo vamos a alcanzar de la mano, en primer lugar, de los agentes sociales, con los cuales llevamos dialogando este mes largo de Estado de Alarma y sin duda alguna, también, con las comunidades autónomas en lo referente a los centros educativos.

La población finalmente deberá disponer de una información completa y deberemos estar todos y todas comprometidos con las reglas de higiene y distancia social. Esto lo estamos haciendo permanentemente y el compromiso de todos los españoles está siendo, insisto ejemplar. No me cabe duda, no tengo ninguna duda de que vamos a conseguir los objetivos marcados y que vamos a seguir cumpliendo, como estas semanas, con esta disciplina social a la cual he hecho referencia siempre en mis declaraciones públicas.

Pese a los enormes progresos que hemos logrado, hoy por hoy todavía estamos en la senda del cumplimiento de estas orientaciones que marca la OMS y, en consecuencia, no es posible levantar las medidas generales de confinamiento y pasar a la fase 2 que se conoce como desescalada.

Por ese motivo, tras haber escuchado al Comité científico y tras la reunión del Comité Técnico que celebramos todos los días, hoy junto lógicamente a las autoridades competentes, el Ministerio del Interior, la Ministra de Defensa, el Ministerio de Transportes y lógicamente el Ministerio de Sanidad, mañana mismo me propongo transmitir a los presidentes y presidentas de las CCAA, en primer lugar, y posteriormente al Congreso de los Diputados la próxima semana, la voluntad del Gobierno, la propuesta del Gobierno de extender Estado de Alarma durante un nuevo periodo, de 15 días, hasta el 9 de mayo, día incluido.


Por tanto, la propuesta que haré mañana a los presidentes y presidentas autonómicos y también al Congreso de los Diputados, es solicitar una nueva prórroga en el Estado de Alarma, de 15 días más, hasta el 9 de mayo, a partir de finales del mes de abril.
Sin embargo, como he dicho en algunas comparecencias públicas, esta extensión del Estado de Alarma no será igual que las anteriores. No vamos a estar ya en el mismo Estado de Alarma y por tanto a lo largo de las próximas semanas, y con el horizonte de la desescalada puesto en el mes de mayo, vamos a estar
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sucesivamente en distintos estados de alarmas. Y lo quiero decir en plural.No va a haber un estado de alarma sino que va a haber distintos estados de alarmas.

Los progresos de estas cinco semanas nos permiten empezar a tomar decisiones y a vislumbrar ese horizonte. Un horizonte en el que lleva trabajando el Gobierno de España desde hace tres semanas con expertos de distintas áreas al frente, lógicamente, quienes más saben de estas pandemias, que son los epidemiólogos, pero lógicamente también con los expertos de un equipo multidisciplinar proveniente de distintas áreas del Gobierno de España.
Los expertos que asesoran al Gobierno consideran, en este sentido, que es posible aliviar uno de los supuestos del confinamiento, que más afecta a las familias en nuestro país, y que más afecta a las personas que más queremos, que son nuestros hijos y nuestras hijas, nuestros nietos y nuestras nietas.

Por eso, les anuncio, tras consultar a los especialistas en psicología infantil, también de pediatría, y sin duda alguna al Comité Científico y expertos que trabajaban en la desescalada que empezaremos a caminar a lo largo del mes de mayo, les anuncio que mañana trasladaré, en primer lugar a los presidentes y presidentas autonómicos y en segundo lugar, a las Cortes Generales, el parecer favorable del Gobierno de España a aliviar el confinamiento de los más pequeños a partir del día 27 de abril, que será la fecha del inicio de la nueva prórroga, con la entrada en vigor del nuevo periodo de estado de alarma.

Por tanto, a partir del 27 de abril, el Gobierno de España tomará medidas de alivio para el desconfinamiento, si me permiten la expresión, de nuestros más pequeños para que puedan salir a la calle y en consecuencia puedan disfrutar al menos también de esas mejoras que estamos viendo, numéricas, en la evolución de la pandemia.

Naturalmente, estas salidas van a estar limitadas, necesariamente, como nos indican los expertos, los epidemiólogos, y también sujetas a condiciones para evitar contagios. Al igual que hemos hecho cuando hemos regresado al trabajo por parte de esa reactivación económica que hemos hecho en las actividades no esenciales esta última semana, que han regresado al trabajo con medidas de higiene, de defensa, de protección de la epidemia, en caso de que estuvieran contagiados, lógicamente haremos lo mismo con nuestros niños y nuestras niñas. Y en consecuencia por la trascendencia familiar que reviste, quiero escuchar el parecer de los responsables autonómicos en una nueva conferencia de presidentes y presidentas autonómicos que celebraremos, como viene siendo habitual, todos los domingos de cada semana.

Como quiera que sea, se trata solo de un pequeño alivio dentro de la regla general de confinamiento que seguirá en vigor varias semanas más durante el mes de mayo. Será entonces, y solo entonces, cuando España responda a las 6 recomendaciones a las cuales antes hacía referencia de la OMS, cuando iniciaremos la desescalada y empezaremos a levantar el confinamiento de forma progresiva. Cautelosa y progresiva.

Mientras tanto debemos seguir preparándonos para ese momento. Sería a mi juicio, al juicio del Gobierno, un error muy grave que ahora cediéramos al virus el terreno que le hemos ganado durante este mes largo de confinamiento. Todos los pasos que demos tienen que ser firmes, en base al criterio de los científicos y van a contar con las mayores garantías para evitar recaídas y retrocesos que pongan en riesgo lo que hemos logrado con tanto sacrificio por parte de todos y de todas.

Para ello nos guiaremos por un sistema de marcadores en el que está trabajando el comité experto en la desescalada, marcadores que nos advertirán en cada momento, en cada territorio, por un lado del nivel de propagación del virus, y por otro del vigor de nuestro sistema de salud. Ambos elementos son fundamentales para saber exactamente cuál es el grado de evolución de la pandemia en cada uno de los territorios y en función de cual sea esa evolución, lógicamente el Gobierno de España tomará las medidas de desescalada progresivas en cada uno de eso territorios.

Cuando nos cercioremos de que mantenemos a raya al virus y nuestro sistema de salud está listo, avanzaremos en esa desescalada. Si advertimos el menor riesgo, nos detendremos. Y si es necesario reforzaremos las medidas de protección nuevamente como hemos hecho durante estas últimas semanas.

Esperamos estar listos para poder iniciar a lo largo del mes de mayo la lenta marcha hacia una nueva normalidad saliendo al aire libre y recuperando, gradualmente, una normalidad que será nueva, también en nuestras relaciones sociales y también en la actividad económica y empresarial.

El país que nos encontraremos en ese momento no será el mismo que dejamos cuando nos resguardamos en los hogares como consecuencia del Estado de Alarma. Mientras el virus se cobraba vidas por miles, dejaba un rastro de destrucción que se contaba por decenas de miles de empresas que tenían que cerrar sus actividades, de negocios que tenían que echar la persiana, y por cientos de miles en empleos que se están perdiendo o que se están manteniendo en suspenso como consecuencia del parón de la economía.


Nos encontraremos con una situación que nadie con menos de 90 años en nuestro país ha conocido. El Fondo Monetario Internacional esta pasada semana ha sido contundente. Predice un panorama mundial con serios retrocesos nunca vistos en el mundo desd la Gran Depresión de 1929. Y para nuestro país, prevé la mayor caída del PIB, es decir, de nuestra capacidad de crear riqueza anual, desde la Guerra Civil.

En ese momento, cuando salgamos de nuevo a la calle e iniciemos el desconfinamiento, la desescalada, nos encontraremos con los estragos de una guerra sin bombas, con los silenciosos destrozos económicos y sociales de esta pandemia global que estamos sufriendo en el conjunto del planeta.

Igual que sucedió al inicio de esta crisis se abrirán ante nosotros dos caminos que nos definirán en los próximos años, yo diría que en las próximas décadas, como sociedad:
Podemos dejarnos llevar por la rabia, por el desánimo, dividirnos o intentar sacar provecho personal o partidista. Esa es una opción.

O podemos unir fuerzas y acometer unidos el esfuerzo de la Reconstrucción a la que estamos todos y todas llamados.

Como presidente del Gobierno me centraré de corazón en reforzar nuestra unión e impulsar la reconstrucción económica y social de nuestro país. Si algo hemos aprendido de estas semanas es que los problemas no se vencen con palabras, menos con palabras falsas y con bulos. El virus se combate y se doblega con sacrificio y con la unión de todos y de todas. Lo mismo sucede con sus estragos económicos y sociales.

Por eso, hace días propuse, al igual que lo han hecho otras fuerzas políticas, unos Pactos para la Reconstrucción Social y Económica del país. Se trata de unos pactos que deberían aunar el criterio de las fuerzas políticas para fijar las grandes líneas de la reconstrucción social y económica del país para los próximos años. Pero que debieran plasmarse, además, en un acuerdo de colaboración con otras instituciones como son las CCAA, las Diputaciones, los Cabildos, los Consells y también los Ayuntamientos. Y que deben extenderse a un acuerdo con los agentes sociales, es decir, con los empresarios y con los sindicatos.

Puedo decir con satisfacción que he encontrado una respuesta receptiva en la primera ronda de contactos con la mayoría de las fuerzas políticas. Que mañana mismo trasladaré este planteamiento a los presidentes y presidentas de las CCAA y que el lunes culminaré la ronda de contactos con los partidos políticos y más tarde celebraré un encuentro con la Federación Española de Municipios y Provincias.

Los Ayuntamientos deben, serán, actores clave en la tarea de desescalada y de Reconstrucción Económica y Social de nuestro país. Sólo hay, en consecuencia, un camino. Y ese camino es el consenso, es el diálogo y es la unión.

Demos lo mejor de nosotros mismos como representantes de la sociedad. Llegó el momento de acordar.

España, lo sabemos muy bien, es diversa y es plural. Esa es una de nuestras principales riquezas, de nuestras principales fortalezas. Yo nunca la he visto como una debilidad, sino como una de nuestras principales fortalezas. La unión son las formas, sin duda alguna en Democracia; es el fondo y se resume en una palabra que nos ha de unir a todos: Reconstrucción.

Los Acuerdos de Reconstrucción deben abarcar, a mi juicio, a juicio del Gobierno, y ésta es la propuesta que vamos a hacer al conjunto de fuerzas parlamentarias y al conjunto de instituciones cuatro asuntos que están afectados por esta emergencia ysolo esos, para facilitar así el entendimiento y también dejar fuera otros temas sujetos a controversia.

No queremos alejarnos cuando debemos acercarnos. Así que, sin ningún reproche, lo que toca es generosidad y compromiso con el país y con sus gentes.

Atenderán, en primer lugar, esos acuerdos, a juicio del Gobierno, a las premuras para reconstruir y reforzar nuestro sistema de salud. Incluirán en segundo lugar las acciones financieras, fiscales, administrativas precisas para reconstruir y relanzar el tejido empresarial y los sectores afectados por esta pandemia y también lógicamente la creación de empleo, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores autónomos, a la economía social en nuestro país y a los sectores más golpeados, como pueda ser la industria, el turismo, la hostelería o, por ejemplo, la cultura.

Pensaremos en todos y les tendremos en cuenta, a todos.

Y finalmente, en tercer lugar, incorporarán las medidas de protección social indispensables para que nadie pueda quedar o sentirse abandonado en este trance y las familias más vulnerables se vean amparadas como venimos haciendo desde el inicio de la pandemia.
Y, por fin, tampoco quería dejar de compartir con todos ustedes que estos Acuerdos de Reconstrucción tienen, deben tener a nuestro juicio una posición común ante la negociación en la Unión Europea.

Desde el encierro en sus hogares, hoy millones de compatriotas se preguntan qué será de su empleo cuando acabe esta pesadilla; qué será de su empresa; qué será, en definitiva, de su vida.

Y la responsabilidad de todas y todos nosotros, de todos los representantes legítimos, de todas las instituciones públicas, es responder a los ciudadanos que cuando salgan al aire libre todos estaremos listos para trabajar unidos por la reconstrucción y que nadie se quedará en el camino.

No hay futuro sin solidaridad. Ésta es una de las grandes lecciones que tenemos que extraer de esta pandemia y la crisis subsecuente. No hay porvenir sin unión. La misma tarea que tenemos dentro de España, la tenemos que exigir fuera. A eso me refería. Hay un pacto, un acuerdo, en España, pero tiene que haber un pacto y un acuerdo en Europa. Ésa es la hoja de ruta que se plantea el Gobierno de España. La postura del Gobierno de España con respecto a Europa la he compartido con todos ustedes durante estas últimas semanas es nítida y es firme. Europa somos todos, y es ahora el momento de demostrarlo.

Las reuniones con los dirigentes de la Unión Europea, a mi juicio, a juicio del Gobierno de España, están dando sus frutos. Probablemente tendríamos que ir más rápido, pero están empezando a dar sus frutos. En todo caso, sería imperdonable que Europa reincidiera en los errores del pasado. El pulso ha sido tenso, pero hace unos días la propia Presidenta de la Comisión Europea afirmó que cada euro del Fondo Europeo será usado, en todas sus formas posibles, para salvar vidas y proteger a los ciudadanos europeos. Ésa era y es la visión del Gobierno de España.

Así que estamos avanzando y vamos a seguir haciéndolo en la próxima reunión del Consejo Europeo, que tendrá lugar el próximo jueves, día 23 de abril. España no debe quedar desprotegida, como no debe quedarlo tampoco ninguno de los países que está sufriendo con particular incidencia esta pandemia.

Y Europa no debe permitir que los lobos del populismo antieuropeo aprovechen la oportunidad de la crisis para extender su mensaje de odio.

Dentro y fuera de nuestras fronteras, pensar y actuar en unión, sin dejar a nadie atrás será, a juicio del Gobierno de España, la única vía para la reconstrucción.

Unidas y unidos: científicos, expertos, profesionales sanitarios, policías, militares, transportistas, vigilantes, limpiadores, agricultores, productores, empresas, familias, mayores, profesores, los más pequeños, los más jóvenes. También los políticos. Unidas y unidos. Todos, hombres y mujeres de este país.

Jamás querríamos haber visto a nuestro país, a nuestro querido país, en esta situación. Jamás pudimos imaginar que esto sucediera. Este país que hoy sufre es el nuestro. Es el de todos y todas, sin excepción. Nos vamos a recuperar. Es lo que tengo más claro. Todos estamos aquí para ayudar a este país a recuperarse y a avanzar.
Igual que comenzamos a parar al virus, unidos; igual que lo derrotaremos, unidos. Así saldremos adelante, también unidos.