almeida – 28 de diciembre de 2014.

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El repique de campanas interpretado de forma maestra por representantes de “La  Asociación de Campaneros de Zamora”, anunciaba que no se trataba de un día cualquiera, era la fiesta de San Juan

 en la que tradicionalmente se celebra el baile del “Niño” en Venialbo y en ese momento, los vecinos que ya estaban preparados y engalanados con sus mejores prendas fueron accediendo hasta la plaza en la que se encuentra la iglesia.

Es una de esas tradiciones que se pierden en el abismo de los tiempos porque nadie puede asegurar desde cuándo se viene celebrando, sencillamente se trata de un acto popular que siempre ha estado ahí, los más mayores ya sabían que se celebraba por escucharlo de labios de sus abuelos y estos lo habían oído también de los suyos.

Todas las versiones que se ofrezcan sobre su procedencia pueden ser validas, aunque no dejan de ser meras suposiciones porque no hay nada documentado que nos remonte a sus orígenes. Por las fechas en las que se celebra, coincide con algunas mascaradas populares de varios pueblos de la provincia; el Zangarrón de Sanzoles o los Tafarrones de Montamarta, Pozuelo de Tábara y otras poblaciones alistanas, por lo que no puede ser descabellada la creencia que Marcos nos decía como buen conocedor del baile ya que en los últimos años es una de las personas que más veces lo ha interpretado.

En los años de decadencia en Europa, el pueblo llegó a perderlo todo y también, cuando ya no les quedaba nada, perdieron la fe que era lo poco que les mantenía, la forma de rebelarse y manifestar su descontento fue a través de las mascaradas en las que lo demoníaco era quien adquiría todo el protagonismo por parte del pueblo.

saf 141227 0044Frente a estas manifestaciones lúgubres, en algunos lugares no solo se mantuvo la fe, se enalteció a través de la música y del baile y de ahí puede proceder esta manifestación cultural que contrarrestaba el desencanto que había en la sociedad.

De lo que se tiene constancia por las referencias de los más mayores que lo han vivido personalmente es que durante el siglo XX, el baile del Niño se convirtió en una de las fiestas más esperadas en la localidad.

En la primera mitad del siglo, cuando el trayecto por el que se realiza este baile, se encontraba sin asfaltar, en los días tan duros de invierno donde la climatología era especialmente rigurosa, la calle se helaba y en muchos lugares presentaba charcos importantes y cuando no había agua, era el barro el que predominaba en la mayor parte del trayecto por lo que a primera hora de la mañana, los vecinos provistos de escobones apartaban el barro y limpiaban lo mejor que podían el trayecto para que no resultara tan duro para quienes lo interpretaban.

Hubo, como en la mayoría de exaltaciones artísticas y culturales, un parón durante la guerra. El baile siempre había sido interpretado por los hombres, los quintos eran quienes se encargaban de bailarlo y durante esos años los pueblos se quedaron sin gente joven y quienes quedaban lo que menos tenían era ganas de baile mientras sus amigos y familiares estaban luchando en el frente y desde el año 36 se interrumpió y quedó aletargado durante unos años.

Fue en la década de los cincuenta cuando Miguel Marujo muy aficionado a la flauta y Pepe Chinarro que tocaba el tambor lo recuperaron y se comenzó de nuevo a interpretar en la festividad de San Juan.

Cuando comenzó a cobrar de nuevo el impulso que siempre había tenido, el párroco de la localidad Don Isidro, trató de  controlarlo e imponer que en lugar que fueran los quintos quienes lo interpretaran, lo hiciera una cofradía que existía en el pueblo a lo que se negaron quienes podían realizarlo y de nuevo volvió a caer en el letargo.

saf 141227 0045En el año 85 Julia Almeida que estaba tratando de recuperar las tradiciones del pueblo a través de la naciente Asociación Cultural, entre los proyectos que puso en marcha en Venialbo recuperó el Baile del Niño, aunque los músicos que lo habían interpretado treinta años antes ya no podían hacerlo y se recurrió a Modesto Martín de Toro que va marcando los sones y el ritmo que deben seguir los danzarines y desde entonces ininterrumpidamente ha venido haciéndolo.

Pero resultaba difícil congregar a la docena o docena y media de bailarines que fueran quintos, algunos años no nacían los niños suficientes para poder mantener esta tradición y para que no volviera a caer en el olvido, afortunadamente se dio la oportunidad a las mujeres que son quienes en la actualidad mantienen y no dejaran que decaiga esta tradición de interés cultural en la provincia.

Ataviados con las mejores galas, muchos hombres con la típica capa castellana y las mujeres, unas con capa castellana y las más, con los trajes típicos regionales, algunos de ellos procedentes de varias generaciones en los que los bordados son una obra de arte, fueron acercándose y accedieron al interior de la iglesia.

Un coro mixto de algo más de una docena de integrantes dirigido por Julia Almeida fue interpretando las melodías que se escucharon durante la celebración de la eucaristía que estuvo presidida por las autoridades locales y provinciales engalanadas con las elegantes capas. Los más pequeños vestidos con el traje regional fueron por parejas haciendo las ofrendas que el sacerdote recibía de manos de los niños y niñas.

Pero todos los asistentes que abarrotaban el templo, lo que esperaban ansiosos, era el momento en el que los danzarines se situaran en la carretera para comenzar el recorrido hasta la ermita.

En el centro se situaron los bailarines que formaban dos filas y en cada una de ellas había ocho interpretes, tras ellos, Modesto Martín se encargaría de marcar el ritmo y detrás de Modesto, procesionaba la imagen del niño que era llevada en andas por cuatro jóvenes y cerraba esta comitiva el sacerdote, las autoridades y el pueblo que también se agolpaba en las aceras de la calle Tajada y caminaba al ritmo de los bailarines.

saf 141227 0058La dificultad de este baile radica en que los bailarines en ningún momento le quitan la vista al Niño y deben interpretar su baile avanzando de espaldas por una calle con un desnivel considerable que requiere un esfuerzo físico muy importante para el que no todos están preparados. Ese es uno de los motivos que en la actualidad se realicen un par de descansos en el trayecto porque los más jóvenes tendrían problemas para realizar el recorrido completo sin parar, superior al kilometro entre la subida y el descenso.

Marcos nos confesaba que para entrenarse utilizaban una de las cuestas más pronunciadas que hay en el pueblo y durante más de dos meses se entrenaban para que se fueran endureciendo los gemelos y pudieran soportar el esfuerzo que representaba el baile completo.

Después de realizar el recorrido, todos se sitúan en la plaza de la Iglesia y en el centro se vuelve a interpretar esta danza, en esta ocasión los bailarines se ponen en dos filas y quien lleva el floreo, que en esta ocasión recayó en David Hernando y una joven se sitúan en el centro y comienzan a danzar hasta que hacen una reverencia y reinician de nuevo el baile sacando de uno en uno a los integrantes de cada fila hasta que todos han realizado los mismos movimientos. Pero cada vez que se realizaba el floreo eran varios minutos los que se empleaban, por lo que el baile se alarga y los bailarines, a pesar del frio dejan ver el sudor y el esfuerzo reflejado en sus rostros.

saf 141227 0065Los aplausos de los asistentes al finalizar la interpretación, expresaban el agradecimiento a quienes siguen manteniendo estas tradiciones que nunca se deben perder porque representan el alma de los pueblos y son esos eventos que cuando se contemplan desde muy pequeño, llevan ese punto de emoción al estómago que tanto nos agrada sentir cuando vemos las cosas que son nuestras.

Esta manifestación cultural tiene su futuro asegurado, bastaba con ver a los más pequeños como se iban fijando en los movimientos que hacían los mayores y trataban de imitarlos. La cantera está asegurada y pronto irán tomando el relevo a quienes deban dejarlo por las exigencias que supone aguantar el esfuerzo de esta danza que está reconocida como una de las más importantes de la provincia.

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