Una sociedad libre y justa exige la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo

La asamblea General de Naciones Unidas, en 1977, decretaba el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer e invitaba a todos los Estados a declarar, conforme a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, este día para luchar por los Derechos de la Mujer.

Desde entonces, han sido muchas las acciones y reivindicaciones llevadas a cabo para conseguir una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Un ejemplo es la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, en 1995, que supuso un paso adelante en la promoción y protección de los derechos de las mujeres y la movilización de Gobiernos y sociedad civil para luchar contra las múltiples formas de discriminación que sufren las mujeres.

Este año se cumple el 25º aniversario de esta declaración y ONU Mujeres ha elegido como lema para este 8 de marzo “Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres”. Con él, se pretende dirigir el foco a las nuevas generaciones de mujeres y niñas en favor de la igualdad de género.

España es un país a la vanguardia en la defensa de los compromisos adquiridos aquel 1995 en Beijing y ha estado presente desde sus inicios en las preparaciones de esta conmemoración con la que se pretende facilitar el diálogo entre las defensoras de los derechos de las mujeres de antaño y las nuevas generaciones para seguir avanzando en la hoja de ruta para la realización de los derechos de la mujeres. El feminismo en España ha demostrado una gran capacidad de movilización, llevando a los poderes públicos y a la sociedad en general a una reflexión sobre las limitaciones de respaldo legal de la igualdad en nuestro país.

Las más de 1.000 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde que se recogen datos (2003), las agresiones sexuales, los datos económicos sobre desigualdad retributiva o la desigualdad en ámbitos como el laboral, el deporte o la cultura siguen suponiendo un problema para nuestra sociedad, problema que no puede permitirse un país que se denomina moderno y civilizado.

En Castilla y León las cifras hablan por sí solas. De las 143.723 personas paradas registradas en la Comunidad, 82.857 son mujeres, el 57,56% del total, mientras el 42,34% restante, 60.866, son hombres. Y aunque el dato de afiliaciones a la Seguridad Social deje una cifra récord en una serie mensual en lo que a mujeres se refiere (más de 40.000 nuevas afiliadas), debemos seguir trabajando para conseguir reducir las brechas salariales y de cifras que aún existen.

El Gobierno de España ha elegido la palabra “LIBRES” para conmemorar este 8 de marzo de 2020. Porque no hay libertad sin derechos, porque sin mujeres libres no podemos hablar de democracia real. Por estas razones, es voluntad de este Gobierno continuar luchando por la igualdad plena entre mujeres y hombres, reconociendo la fuerza histórica y el empuje social del movimiento feminista en esta lucha. Un país sin feminismo es un país sin justicia.