almeida -  09 de octubre de 2017.

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Cuenta la historia, que a comienzos del siglo IV, el prefacio Daciano persiguió y capturó a numerosos cristianos en la península, quienes más tarde fueron martirizados y a los que se conoció, como los 18 mártires de Zaragoza,

entre los que se encontraba Primitivo quien fue llevado a Roma donde padeció el martirio y tuvieron que pasar más de mil años para que sus reliquias fueran encontradas y desde entonces se le venera como merecen los santos de la iglesia.

Mucho tiempo, demasiado tiempo, tanto como tuvo que esperar el Beato de Tábara para regresar a sus orígenes, pero el tiempo en ocasiones, solo hace que los reencuentros, cuando se producen, lleguen siempre a ser un poco más entrañables, porque como dice el refrán, “más vale tarde que nunca”.

Algo de esto debieron pensar los que tuvieron la iniciativa de organizar el reencuentro de la familia San Primitivo, originaria de Carrascal del Obispo (Salamanca) y que con el transcurrir de los años se habían ido desperdigando por diferentes lugares de la geografía, llegando a perder el contacto los unos con los otros y sabiendo que había entre los familiares muchos que resultaban desconocidos para el resto.

Remontándonos a cuatro o cinco generaciones anteriores, nos encontramos con el señor Ricardo San Primitivo, una persona originaria de Carrascal del Obispo (Salamanca) que tuvo seis hijos quienes con el paso de los años, se fueron desperdigando por diferentes lugares de la geografía y fueron asentándose en las nuevas tierras de acogida y la descendencia que tuvieron, fue haciendo que asentaran sus raíces en los lugares donde habían sido acogidos, perdiendo en algunos casos su vinculación con la tierra de la que eran originarios.

Las nuevas tecnologías de la comunicación están permitiendo que cada vez el mundo sea más reducido y todo lo que deseamos encontrar lo tengamos al alcance de nuestra mano y de esa forma fue naciendo la idea de ir contactando con todos los que procedentes del mismo tronco común, llevaban el apellido San Primitivo y eran originarios de la villa tabarense, aunque muchos no hubieran vuelto nunca a ese reencuentro con sus raíces.

Cuando se comienza una labor como ésta, en la que partes de los pocos datos que tienes, siempre surge la duda de si podrás llegar al objetivo que persigues y enseguida te das cuenta que una puerta va abriendo otra y al final el puzzle se va conformando y una pieza hace que puedas llegar a la que te faltaba por encajar.

El día elegido para ese esperado encuentro fue el 7 de octubre y el lugar, como no podía ser de otra forma, la villa de Tábara donde reside una gran parte de esta rama familiar y el resto de las familias se fueron encontrando y la pregunta más común que iba surgiendo seguro que era; ¿y tú de quién eres?.

Para ello a alguien se le había ocurrido hacer una figurita de barro en la que destacaba la cabeza del abuelo y a ambos lados de ella seis cabecitas más que correspondían cada una a uno de los hijos y se había establecido un color para definir la rama de la que cada uno procedía y de esa forma resultaba más sencilla la identificación.

Un total de 83 personas con el apellido San Primitivo se reunieron en Tábara donde disfrutaron de ese encuentro esperado después de tanto tiempo y donde pudieron ver el Centro de Interpretación de los Beatos que dieron fama y prestigio mundial a la localidad y juntos degustaron una buena comida con productos de la tierra y lo que es más importante, se establecieron esos contactos para que no vuelvan a pasar tantos años antes de ese reencuentro no solo con los orígenes, sino con quienes nos une algo muy especial, esos lazos de sangre que por mucho tiempo que pase, siempre nos atarán a nuestros orígenes.

Comentarios   

+3 #1 SAN PRIMITIVOFrancisca Calvo San 12-10-2017 20:01
Ricardo de San Primitivo, nació en Alba de Tormes, se crió en Galinduste, se casó con Francisca Hernández Martín y tuvo 8 hijos de los que solo 6 sobrevivieron y nacieron en distintos pueblos de Salamanca; Galinduste, Vecinos y Carrascal del Obispo. La vida de carboneros les hizo moverse a lo largo de distintos lugares por lo que la familia se fue desgajando de la provincia salmantina y acabó llegando a Tábara, Perilla, Mombuey y otros pueblos de Zamora. Casi 70 años después de morir nuestro abuelo hemos conseguido reunir 83 miembros que no se conocían y eso ha ocurrido en la villa de Tábara.Estamos muy felices de habernos conocido y desde ahora seremos una gran familia que se vuelve a unir al gran árbol que nuestros abuelos Ricardo y Francisca crearon.
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