Pienso, luego digo - de julio de 2019

                Resultaba casi siempre muy recurrente, seguramente por eso era de sobra conocido, aquello que se decía cuando terminabas la mili y a la hora de cumplimentar los datos que tenían que ponerse en la cartilla militar, cuando llegaban al apartado que reflejaba el valor del soldado, siempre se ponía se le supone, porque nunca se tuvo oportunidad de demostrarlo.

                Algo parecido suele ocurrir cuando un nuevo rostro se va asomando por el albero político y al resultar del todo desconocido, cuando uno piensa en su honestidad y honradez, recurrimos a aquel tópico que nunca se ha ido del todo, aunque la mili ya no sea obligatoria.

                Pero qué va ocurriendo cuando después de años se va dejando el cargo que han asumido, eso ya es harina de otro costal y viendo lo que muchos analistas de la vida política y sobre todo de cada vez más políticos, al hacer un balance de la gestión que asumieron, muchas veces, la mayoría, no pasarían con éxito la prueba del algodón y es cuando se buscan ejemplos de honradez y buena gestión y son pocos los que se quedan en el recuerdo por poseer estas virtudes.

                Eso va haciendo que los que asumen un cargo en la vida y la gestión pública, accedan a un estatus, una posición y unas prebendas, que ya se va generalizando y no precisamente por la buena gestión y el recuerdo que han dejado.

                Viene esto a mi mente después de leer un interesante artículo de uno de esos raros periodistas íntegros y que estoy convencido que cada noche, es de los que tienen la suerte de poder dormir a pierna suelta, porque se arropan cada noche con su conciencia y ésta, se encuentra muy limpia.

                Trataba de recordar este periodista ese ejemplo de servidor público que antepuso su honradez a dejarse manipular y lucrarse con el importante cargo en el que le habían puesto los que confiaban en él y también debía de ser de los que duermen a pierna suelta porque nunca llegó a defraudar a los que en él depositaron su confianza.

                Son tan escasos esos casos, que siempre los ponemos como ejemplo y los que hemos tenido la suerte de conocer y tratar a alguno de ellos, se convierten en esos maestros de los que queremos aprender y sobre todo, tratar de parecernos a ellos algún día.

                Que lejos quedan esos tiempos en los que cuando alguien había demostrado todo en su trayectoria personal y profesional, era escogido para que dirigiera la nuestra porque sabíamos que nunca nos iba a fallar.

                Ahora ese servicio a los demás, para muchos se ha convertido en el trampolín para poder acceder a lugares en los que a base de medrar y de manipular, se va ascendiendo en un escalafón en el que al final el lucro personal siempre se encuentra garantizado y no importa lo que se vaya dejando detrás, porque ya habrá alguien que lo arregle y si no es así, tampoco pasa nada, porque ellos se van con las espaldas bien cubiertas.

                Solo nos queda seguir soñando con esa buena gente que el pueblo elegía entre los mejores, porque ellos fueron haciendo que cambiaran las cosas y sobre todo, que gracias a su sabiduría consiguieron que todos fuéramos mejorando, porque su objetivo siempre era el bienestar de los que le rodeaban, el suyo se lo había ganado ya con creces y nos habían demostrado que valían para ello.

                Espero que llegue el día, que cuando alguien deje la responsabilidad que le ha sido encomendada, cuando nos imaginemos esas honradez con la que ha desempeñado el cargo que se le asignó, nos demos cuenta que su integridad seguía siendo la misma que cuando le escogimos porque era el mejor entre los mejores.