Isaías Santos Gullón  - 14 de marzo de 2019

Publicado en la página cuatro CORREO DE TÁBARA en El Correo de Zamora de 20/1/1974.

Consideramos obligado hacer tarde o temprano una alusión, al menos, a monseñor Gerardo Faustino Herrero, desde Ferreruela, muy relacionado con él. En su Preceptoría cursó los estudios de Humanidades impregnándose muy positivamente de todo aquel conjunto de cosas y de la persona de D. Cristóbal.

Después de 44 años de misión en China, regresa a España escapado cuando las polémicas crueles y sangrientas de los años cincuenta en que se esboza y se implanta la China de Mao-Tse-Tung.

En su honor y recuerdo recogemos unas palabras suyas de una de sus entrevistas en España a su llegada en el año 1952.

- Nací en Jambrina del Vino, provincia de Zamora y estudié Humanidades en Ferreruela. A los 23 fui a las misiones de China, donde he estado cuarenta y cuatro años, doce de los cuales de obispo. Hablo mejor el chino que el español. Llegué en la época imperial y tuve que dejarme coleta como todos los chinos. No hay cosa más molesta. Para dormir, sobre todo, la coleta es un gran estorbo, pero desde el primer momento me quise identificar con el pueblo chino que tiene, como el nuestro, grandes virtudes: son sobrios y hospitalarios, cultivan la amistad y tienen su historia y su filosofía. Son educados”.

- “...Pero Dios querrá que dentro de algún tiempo pueda volver a mi diócesis para seguir predicando la religión de Cristo. Mi esperanza es muy grande y quiero para entonces llevar la ayuda de los españoles a mis feligreses”.

Con estas palabras acaba dicha entrevista, que revela su gran espíritu, inquieto, generoso y entregado.

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