(Serie: Tábara y los Beatos. XVIII Beato de Navarra)

El Beato de Navarra es también conocido como Beatus Navarrais o Beato de Liébana: códice de Navarra y fue creado a finales del siglo XII; actualmente se conserva en la Bibliothèque Nationale de France en París.

Beato de Navarra

Este beato se encuentra elaborado en pergamino de gran calidad y contiene 157 folios de 350 × 230 mm y 63 folios con miniaturas, algunas confeccionadas a doble página, y está escrito a dos columnas.

Se desconoce el origen en el que fue concebido, pero al encontrarse la primera referencia en la catedral de Pamplona, algunos sugieren que su origen es navarro o de las cercanías, donde San Millán de la Cogolla fue un centro importante en la elaboración de estos códices. Aunque la miniatura de mapamundi es muy similar a algún otro códice que se realizó en Astorga.

La caligrafía está realizada en letra carolina de transición al gótico, un tipo de escritura adoptado en aquella época, y tanto la caligrafía como las miniaturas ofrecen un estilo románico pleno.

El uso alternado del rojo y el púrpura para las iniciales y el estilo de las pinturas indica que se trata de un manuscrito de origen español.

Es uno de los beatos más tardíos de la rama I y tiene estrecha relación con el beato de El Escorial y el beato de San Millán de la Cogolla.

Se cree que su origen pudo estar en un monasterio cisterciense de la península, ya que los comentarios al Apocalipsis fueron uno de los temas recurrentes, de forma especial de esta orden monástica.

La última referencia de su estancia en Navarra es del año 1665, cuando desaparece toda la información de este códice hasta que en 1879 llega a Francia a la Biblioteca Nacional. Su director, Leopold Delisle, da a conocer su adquisición confirmando que el origen de la obra es español.

Su adquisición fue a través de un lote procedente de Italia, concretamente de Milán, aunque antes había pasado por Lyon.

En la encuadernación de este manuscrito, se conserva adherido un documento de Carlos III de Navarra, fechado el 4 de mayo de 1389 a favor de García López y firmado por Juan de Bauffes, obispo de Dax, por el prior de Roncesvalles, Miguel de Tobar, y por Martín Pérez de Solchaga.

Estos datos han llevado a la conclusión de que se trata del mismo códice que vio José Moret en la catedral de Pamplona documentado en 1665 y que, a partir de entonces, había sido dado por desaparecido.

Esta falta de datos sobre su origen es lo que hace dudar de la procedencia del manuscrito y la fecha en la que llegó a Pamplona, así como de cuándo desapareció de allí.

Delisle en su artículo sobre los medios franceses, aventura que el manuscrito fue comprado por un librero de Lyon, quien, en noviembre de 1878, se lo ofreció a un librero de Londres, que se lo vendió a Vergani, un librero de Milán, y a través de un lote procedente de esta ciudad fue como llegó a la capital francesa.

Destaca en este códice el trazo vigoroso de sus dibujos, con arcos de medio punto o lobulados, aunque también se puede apreciar algún arco de herradura.

Algunos detalles, como el plegado de las vestimentas o el esmerado dibujo con que se realizan las manos y los pies de las figuras, consiguen que algunas miniaturas generen cierta sensación de movimiento.

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