Sonsoles Rosado Romero

   QUINTOS 1946: UNA VIDA ENTERA PARA CELEBRAR               

Hoy, los nacidos en 1946 en Tábara, han vuelto a encontrarse. Los quintos de aquel año han celebrado juntos una fecha muy especial: 80 años de vida (unos los han cumplido ya y otros los cumplirán en este año). Un número redondo, de esos que invitan a mirar atrás como ha pasado la vida, a recordar y, sobre todo, a agradecer.

Ochenta años dan para mucho… dan para una infancia compartida en las calles del pueblo, Tábara, para juegos, risas y travesuras; para crecer y, poco a poco, emprender cada uno su propio camino, muchos de vosotros salisteis del pueblo muy pequeños.

La vida llevó a cada uno a ciudades diferentes, otros os quedasteis en el pueblo, formando vuestra vida, vuestra familia, vuestro trabajo, vuestras propias historias, llevando el nombre de de Tábara,allí donde habéis estado.

Cada cual construyó su vida lejos o cerca, con sus alegrías, sus esfuerzos, sus sueños y también sus dificultades. Pero hay algo que permanece: ese lugar que os vió nacer, Tábara, donde crecisteis, las personas con las que compartisteis aquellos primeros años, que os conocisteis antes o después, esos años nunca dejan de formar parte de vuestra historia.

Reunirse a los 80 años tiene algo extraordinario, porque no se trata solamente de celebrar un cumpleaños, se trata de celebrar una vida entera.

Hoy han vuelto a encontrarse rostros conocidos, recuerdos que permanecían guardados y anécdotas que seguramente han vuelto a cobrar vida entre risas y abrazos. Y, al mirarse unos a otros, quizá hayan podido reconocerse también en aquellos niños y niñas que un día fueron.

En una celebración así, también han estado presentes, de alguna manera, quienes ya no pueden sentarse alrededor de la mesa, Quintos que compartieron aquellos años y que hoy forman parte de la memoria, significa aprender a celebrar a quienes están y a recordar con cariño a quienes se fueron.

Quiero expresar mi admiración por todos ellos, por haber llegado hasta aquí, por esos 80 años vividos, por todo lo que han construido, por las familias que han formado, por los caminos recorridos y por haber conservado la ilusión y las ganas de volverse a reunir, Tábara siempre os unirá. Ochenta años no son solo una cifra, son una vida llena de historias. 

Y que lindo poder celebrar, que después de tantos caminos diferentes, todavía existe un lugar al que volver y personas con las que compartir los recuerdos de aquel comienzo.

¡Felicidades a todos los quintos de 1946! Por los que hoy están, por los que estuvieron y por los recuerdos que permanecerán para siempre. Que sigáis celebrando la vida, reuniéndoos y regalándoos momentos como el de hoy. Llegar a los 80 es un privilegio, pero llegar pudiendo volver a encontrarse y poderos reunir, es un verdadero regalo. ¡SALUD!   

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