- Tábara y su comarca despiden con profunda tristeza a Miguel Ángel Colino, presidente de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Tábara y concejal socialista en Ferreras de Abajo. Se marcha un hombre comprometido, una voz firme frente a las injusticias y, sobre todo, una de esas personas que hacen de la defensa de los demás una forma de entender la vida. Su enfermedad ha conseguido detener sus pasos, pero no podrá borrar la huella de su lucha ni el ejemplo que deja entre nosotros.

Hay noticias que uno nunca quisiera escribir. Noticias que duelen de una manera especial porque no hablan solamente de una pérdida, sino de la ausencia de alguien que, durante años, ha formado parte de la vida cotidiana de nuestros pueblos.
Miguel Ángel Colino nos ha dejado.
Y con él se marcha mucho más que el presidente de una plataforma ciudadana. Se marcha un hombre que supo levantar la voz cuando otros guardaban silencio, que entendió que los derechos no se defienden desde la comodidad y que dedicó una parte importante de sus últimos años a luchar por algo tan elemental y tan necesario como poder acudir al médico en nuestros pueblos.
Miguel Ángel no pedía privilegios. No reclamaba nada extraordinario. Pedía médicos, atención sanitaria, servicios públicos y respeto para quienes han decidido seguir viviendo en esta tierra.
Pedía, sencillamente, que vivir en un pueblo no significara tener menos derechos.
Y lo hizo con una constancia admirable.
Aquellos sábados de Tábara que ya forman parte de nuestra memoria

Durante años, los sábados de Tábara tuvieron una cita que se convirtió en símbolo de la defensa de la sanidad rural.
Allí estaba Miguel Ángel.
Con sus compañeros de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública, con una pancarta, con sus reivindicaciones y con esa determinación que no parecía agotarse nunca.
Daba igual que hiciera frío, que lloviera o que el sol apretara. Había que estar allí. Había que recordar que los problemas continuaban. Había que impedir que el silencio acabara convirtiéndose en resignación.
Fueron cuatro años de movilizaciones, de reuniones, de escritos, de reclamaciones y de muchas puertas a las que llamar.
No siempre encontraron respuestas. Muchas veces regresaron con promesas, explicaciones o negativas. Pero Miguel Ángel seguía adelante.
En diciembre de 2023, cuando la plataforma cumplía dos años de movilizaciones, dejó una frase que hoy adquiere un significado especialmente emotivo:
«Seguimos adelante y no nos van a doblegar».
Así era Miguel Ángel. Un hombre al que las dificultades podían cansar, pero no convencer de que debía abandonar aquello que consideraba justo.
Porque para él la sanidad pública no era una consigna. Era la tranquilidad de nuestros mayores, la seguridad de una familia y la posibilidad de seguir viviendo dignamente en nuestros pueblos.
Detrás de cada reivindicación había personas
Miguel Ángel comprendía algo que demasiadas veces se olvida cuando se habla de cifras, plantillas y presupuestos.
Detrás de cada médico que falta hay un paciente esperando.
Detrás de cada consultorio sin atención suficiente hay una persona mayor que necesita ayuda.
Detrás de cada servicio que desaparece hay una familia que empieza a preguntarse si podrá continuar viviendo en su pueblo.
Por eso reclamó más profesionales, una mejor cobertura de las ausencias médicas, atención en los consultorios y servicios como Fisioterapia, Pediatría o Geriatría.
Pero su preocupación iba mucho más allá de una lista de necesidades.
Miguel Ángel luchaba por el futuro de nuestros pueblos.
Sabía que cuando se pierde la atención sanitaria también se pierde seguridad, confianza y una parte de las razones que permiten permanecer en el medio rural.
En una de sus intervenciones públicas lanzó una advertencia que resumía perfectamente su pensamiento:
«Sin servicios, los pueblos se van a despoblar».
No era una frase pronunciada para llamar la atención. Era la convicción de alguien que conocía la realidad de nuestra comarca y que se negaba a aceptar su abandono como algo inevitable.
Un hombre comprometido también con su pueblo
Su compromiso con los demás no se limitó a la sanidad.
Miguel Ángel Colino López participó también en la vida municipal como concejal socialista en Ferreras de Abajo y estuvo vinculado a la actividad política y social de Litos.
En la candidatura municipal de 2023 defendió, junto a sus compañeros, una idea que dice mucho de su manera de entender el servicio público: la política debía servir para unir, no para crear divisiones.
Ese espíritu de colaboración explica también su trabajo al frente de la plataforma sanitaria.
Aunque tenía sus convicciones políticas, la causa que defendía pertenecía a todos.
Porque la enfermedad no pregunta a quién votamos. Porque la necesidad de un médico no distingue ideologías. Y porque la defensa de los servicios públicos debería estar por encima de cualquier diferencia.
Miguel Ángel quiso que la reivindicación fuera colectiva, que los vecinos se sintieran protagonistas y que ninguna persona creyera que estaba sola ante las dificultades.
La enfermedad no apagó su compromiso
En la última etapa de su vida, Miguel Ángel tuvo que afrontar una dura enfermedad.
Y resulta especialmente doloroso pensar que quien tanto había luchado por la salud de los demás estuviera librando también su propia batalla.
Sin embargo, su preocupación por la situación sanitaria de la comarca siguió presente en sus intervenciones públicas.
En marzo de este mismo año, después de cuatro años de concentraciones semanales, la plataforma anunció un cambio de estrategia.
No era una rendición.
Miguel Ángel explicó que seguirían vigilantes y que, si la situación empeoraba, volverían a movilizarse.
Su mensaje seguía siendo el mismo: defender los derechos de los vecinos y no permitir que se perdiera lo conseguido.
Incluso en una de sus últimas declaraciones públicas, cuando hablaba de las dificultades sanitarias de otras comarcas zamoranas, volvió a demostrar que su mirada nunca se había limitado a Tábara:
«Creo que en todas las zonas básicas tendrían que movilizarse, porque están incluso peor que nosotros. Mira los problemas que hay, por ejemplo, en Sanabria. La unión hace la fuerza».
La unión hace la fuerza.
Qué hermosa manera de resumir una vida de compromiso.
Lo que Miguel Ángel nos deja
Hay personas cuyo paso por la vida se mide por los cargos que ocuparon, por los reconocimientos que recibieron o por los éxitos que consiguieron.
Y hay otras, como Miguel Ángel, cuya verdadera importancia se encuentra en lo que hicieron por los demás.
En las horas dedicadas a preparar una concentración.
En las llamadas para buscar soluciones.
En las reuniones en las que había que insistir una vez más.
En la paciencia para explicar una reivindicación y en la fortaleza para soportar las decepciones.
En todos aquellos sábados en los que podría haberse quedado en casa, pero decidió salir a defender lo que consideraba justo.
Es posible que no consiguiera todo lo que se propuso. Él mismo sabía que quedaban muchas cosas pendientes.
Pero consiguió algo que también tiene un valor inmenso: demostrar que los pueblos pueden levantar la voz, organizarse y defender juntos su dignidad.
Y eso nadie podrá arrebatárselo.
Las pancartas se guardarán algún día. Las concentraciones cambiarán de forma. Llegarán otras personas, otros problemas y nuevas reivindicaciones.
Pero quienes compartieron con él aquellos años recordarán que hubo un hombre llamado Miguel Ángel Colino que estuvo allí, perseverando cuando parecía que nadie escuchaba.
Gracias, Miguel Ángel
Hoy no es día de reproches ni de debates políticos.
Hoy es día de despedir a una persona que entregó tiempo, esfuerzo e ilusión a una causa profundamente humana.
Es día de recordar al compañero de tantas jornadas de reivindicación, al vecino comprometido, al hombre que creyó que las cosas podían mejorar si había voluntad y si la gente permanecía unida.
Es también el momento de acompañar, desde el respeto y el cariño, a su familia, a sus amigos y a todas las personas que compartieron con él tantos momentos de su vida.
A ellos queremos transmitirles nuestras condolencias más sinceras.
Sabemos que ninguna palabra puede llenar el vacío de una ausencia. Pero quizá pueda ofrecer algún consuelo saber que Miguel Ángel no se marcha sin dejar huella.
Su nombre permanecerá unido a una de las movilizaciones ciudadanas más perseverantes de nuestra comarca.
Y su ejemplo seguirá recordándonos que defender a los demás es una de las formas más nobles de vivir.
Desde Tu Voz Digital, queremos rendirle este pequeño y sincero homenaje.
Gracias, Miguel Ángel, por cada sábado.
Gracias por no rendirte ante las dificultades.
Gracias por defender a nuestros mayores, a nuestros enfermos y a quienes viven en los pueblos.
Gracias por recordarnos que la sanidad pública es un derecho que merece ser protegido.
Y gracias, sobre todo, por enseñarnos que una sola persona, cuando cree profundamente en una causa y consigue unir a otras, puede dejar una huella que perdura mucho más allá de su propia vida.
Hoy Tábara y su comarca pierden una voz valiente. Pero nos queda su ejemplo.
Ojalá que, cuando en el futuro alguien vuelva a levantar una pancarta para reclamar un médico, una consulta o un servicio sanitario para nuestros pueblos, recuerde que hubo personas que dedicaron años de su vida a defender esos mismos derechos.
Y que una de ellas se llamaba Miguel Ángel Colino.
Descansa en paz, Miguel Ángel.
Tu lucha no habrá sido en vano mientras quede alguien dispuesto a continuarla.
















