Estoy convencido, de que los protocolos se establecen pensando en evitar esos desastres que siempre el sentido común nos dice que hay que prevenir, pero en ocasiones, es necesario dejar a un lado los procedimientos y aplicar lo que nos dicta el sentido común, el propio de cada uno.

En los recientes incendios que muchos pueblos del noroeste de Zamora han padecido, la falta de previsión de aquellos que tienen la responsabilidad de proteger a los ciudadanos, ha puesto en cuestión muchos de esos procedimientos establecidos previamente, porque en numerosas ocasiones, el ego de algunas personas, les ha impedido asumir la ineficacia de todos los protocolos establecidos previamente y ha llegado ese momento inevitable, en que la falta de respuestas por parte de aquellos que tenían la competencia en la resolución de los problemas que se han presentado, se han mostrado ineficaces y ha sido necesario desobedecer ciertos procedimientos establecidos, con el fin de evitar males mayores, porque así lo aconsejaba el sentido común de algunas personas.

En estos casos, cuando la situación llega a desbordarse, el sentido común aconseja lo que dictan estos protocolos, que en primer lugar consiste en la protección de la población, para lo que las fuerzas de seguridad proceden a desalojar los núcleos de población que pueden verse afectados, sobre todo, pensando en esa población envejecida que tenemos a la que hay que proteger ante todo.

No obstante, hay formas y formas de hacer cumplir las normas y en muchos casos, el comportamiento de algunos no ha sido el más adecuado, porque la autoridad, no debe convertirse en autoritarismo, llegando muchas veces a amedrentar a la asustada población, obligándola en algunos casos de muy malos modos a abandonar sus pertenencias, que para muchos representan toda su vida.

El sentido común, una vez más ha conseguido imponerse y muchos, desoyendo las amenazas que les hacían, han optado por quedarse al lado de sus bienes tratando de protegerlos y gracias a esta rebeldía de muchos, el desastre no ha llegado a adquirir proporciones desmesuradas.

Aquellos que siguen los procedimientos en los protocolos de actuación, siempre se encuentran sujetos a órdenes y en ocasiones, estas órdenes resultan contradictorias porque aquellos que tratan de aplicarlas y hacerlas cumplir, desconocen el terreno en el que se están moviendo.

Sin embargo, los desobedientes y díscolos que han hecho caso omiso a los protocolos actúan movidos por los sentimientos y lo que le dicta su corazón y el sentido común, y además, son perfectos conocedores del terreno en el que se mueven, porque lo conocen sobradamente, han sido ellos, los que han conseguido evitar que este desastre adquiriera unas dimensiones irreparables.

Sin la implicación de estos díscolos que abriendo cortafuegos con sus tractores y la maquinaria que disponían en esos momentos, muchos de los pueblos, la mayoría de los que se encuentran en la zona afectada por el voraz incendio, hubieran sido pasto de las llamas y al final se ha conseguido que el desastre adquiriera unas proporciones que hubieran sido inasumibles por la sociedad.

Los hechos han demostrado que estos protocolos de actuación establecidos en ocasiones hace demasiado tiempo, en casos extremos son mejorables, por lo que es necesario una revisión urgente de los mismos y dejar aparcados esos egos personales, otorgando más competencias a aquellos que se encuentran día a día sobre el terreno, porque lo conocen perfectamente y son los únicos capaces de evitar que los desastres lleguen a dejarnos sin nada, ni tan siquiera ese futuro que para muchos es lo único que les queda.

Artículo anteriorRESCATAN A UNA MUJER DE 49 AÑOS HERIDA EN LA POZA DE LAS NINFAS EN GALENDE (ZAMORA)
Artículo siguienteLos jóvenes que cumplen 18 años en 2022 ya pueden solicitar el Bono Cultural Joven