A su paso por Tábara, alguien hizo un alto en el camino, probablemente para tomar un café en el Scriptorium, y al partir, el GPS se quedó abandonado en la calle frente al bar, estaba lloviznado y el pobre estaba empapado, pero alguien lo recogió y se encuentra a disposición de su dueño, solo tiene que ponerse en contacto con este periódico para que se lo podamos devolver.