(Serie: Tábara y los Beatos. XVI Beato de Berlín)

Este beato, de autor desconocido, tuvo su origen a principios del siglo XII, posiblemente en el centro o en el sur de Italia, y actualmente se conserva en la Staatsbibliothek Preussischer Kulturbesitz de Berlín.
Consta de 98 folios y 196 páginas de 302 x 90 mm y está escrito a dos columnas, con 44 líneas por página, y se conservan 55 miniaturas.

Está escrito en letra carolina y benaventana, aunque utiliza la letra visigótica en los textos y dibujos realizados a pluma de pequeño tamaño.
Se trata de uno de los pocos beatos que fueron creados fuera de España y ofrece una significativa diferencia respecto al resto de beatos conocidos.
Se tiene constancia de que perteneció a la colección personal de Carlo Morbio de Milán.
Por sus características, resulta uno de los beatos de los que menor conocimiento se tiene a lo largo de la historia, ya que hay pocas referencias al mismo.
Los dibujos y miniaturas que muestra este beato están hechos a pluma y fueron decorados con pigmentos en los que predominan el rojo, ocre y amarillo.

Ofrece una importante influencia de la iconografía apocalíptica ítalo-bizantina, que hace que esta obra sea especialmente atractiva por incluir en ella una visión arcaica y diferente del programa iconográfico de este tipo de códices.
Williams lo incluye en la familia I de los beatos, donde se encuentran el Beato del Burgo de Osma y el Beato Lorvao, aunque las características de las iluminaciones guardan más relación con el Beato de Ginebra.
La imagen del folio 76 representa a un hombre entronizado y coronado, tocando la frente del líder de un grupo de hombres, escena que resulta muy difícil de interpretar porque no guarda ninguna relación con el resto de los beatos.

Abandona las convenciones iconográficas de los beatos peninsulares en favor de unas ilustraciones bastante más apocalípticas que se ofrecen en la tradición italiana, como podemos ver en:
- La visión del cordero
- Mujer vestida al sol
Las ilustraciones de este beato nos ofrecen un estilo muy diferente al resto de los beatos conocidos, por utilizar la pluma para las ilustraciones, y, analizándolas, da la impresión de haber sido realizadas por tres iluminadores diferentes que seguían el mismo estilo de ejecución.





















