(Serie: Tábara y los Beatos. IX Beato de El Escorial)

Este es un beato creado en el siglo X, que contiene comentarios al beato de Liébana y se encuentra en la real biblioteca del Monasterio de El Escorial.
Está formado por 151 folios de pergamino de 395 × 225 mm, y podemos encontrar en él 52 miniaturas en las que predominan los colores amarillos, verdes y ocres, y fue elaborado entre los años 950 y 955.

Guarda mucha similitud con el estilo de los beatos creados por Florentius, artista de una copia “Moralia sive expositio in Job” del papa Gregorio I.
Fue copiado en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, por lo que algunos también lo denominan con el nombre de su procedencia, aunque en este Monasterio, además de este beato, se realizaron dos más:
- Beato de la Real Academia de la Historia (beato de San Millán) del año 930.
- Beato primero de la Biblioteca Nacional (beato de San Millán) del segundo tercio del siglo X.

Se cree que llegó a El Escorial dentro del grupo aportado por Ambrosio de Morales que cumplía un encargo de Felipe II de recopilar en los reinos de León, Asturias, Castilla y Galicia algunos códices conservados en estos monasterios, o también pudo formar parte de alguna de las donaciones que con frecuencia se hacían al monasterio.
Algunos expertos lo definen como una regresión barbarizante y rural, respecto a la forma y estilo de modelos anteriores.
Se trata de uno de los manuscritos miniados más antiguos y también más interesantes y mejor conservados, procedente del monasterio riojano.
Destaca en este beato las figuras estilizadas de vestimentas planas, con rostros muy interesantes y composiciones clásicas del estilo mozárabe.
El autor enmarca sus figuras sobre fondos coloreados, aunque también presenta alguna iluminación sobre fondos blancos.
Presenta los rostros de los personajes en semiperfil; todos parecen idénticos, con barbilla ovalada, ojos almendrados y muy pegados a la nariz, que se realiza formando una línea recta prolongada hacia arriba, que acaba formando el trazo de una de las cejas. La boca se muestra siempre formada por un trazo semicircular con un punto debajo.

Menéndez Pidal compara las características de este beato y el Códice de Roda con un grupo de manuscritos procedente de San Millán de la Cogolla, datados en la segunda mitad del siglo X y en el siglo XI, cuyas características son las siguientes:
- El colorido empleado está basado en tonos puros y claros (azul claro, amarillo, naranja rojizo, rojo anaranjado, rosa, marrón rojizo, azul y verde grisáceo, verde oscuro).
- El resto de los personajes aparece con rasgos muy exagerados y barbilla pronunciada; los labios son salientes y las orejas lobuladas.
- El vestuario de los personajes aparece generalmente con tallas comunes.
- Las mayúsculas son zoomorfas y muy semejantes.
Excepto dos de las miniaturas que aparecen en este beato, el resto se encuentran intercaladas en las columnas.
Según Fernando Regueras, el estilo y la técnica del beato de El Escorial divergen notablemente del enfoque más tradicional de su contemporáneo emilianense, a pesar de su probable origen común en San Millán.
Este beato presenta una versión especial del estilo mozárabe, en parte porque se trata de un ejemplar de la rama de la familia que nunca experimentó la reforma pictórica de Tábara.
El beato de El Escorial o su gemelo proporciona el modelo para una copia destinada al monasterio aragonés de Fanlo, entonces gobernado por el abad Pantio, aunque el original de este beato se ha perdido, pero siete de sus páginas subsisten en copias del siglo XVII.





















