(Serie: Tábara y los Beatos. XXII Beato de las Huelgas)

Beato de las Huelgas

Este beato está considerado como la última copia de los comentarios al Apocalipsis del beato de Liébana y, según consta en el folio 184 de este manuscrito, se certifica el año de su confección, que está datado en el año 1258 de la era hispánica, que se corresponde con el año 1220 del calendario gregoriano.

Es el Beato de mayor formato de todos los que se conservan en la actualidad, con unas medidas de 520 × 370 mm, y está formado por 184 folios de pergamino, escrito a dos columnas con 46 líneas en letra carolina minúscula.

Se pueden apreciar 116 folios con miniaturas, de las cuales 46 están realizadas a un folio y algunas a doble folio, además de otras miniaturas de tamaño más reducido.

Se trata de un encargo para el Monasterio de las Huelgas, promovido por una dama desconocida.

Según los estudiosos de estos códices medievales, aseguran que esta dama desconocida fue la reina Berenguela, quien se encargó de producir otros libros para los monasterios, aunque otros señalan que fue la abadesa Sancha García como la benefactora de esta creación.

Se desconoce el lugar en el que fue concebido; algunos señalan a San Pedro de Cardeña como su origen, aunque al intervenir en su confección dos miniaturistas de Toledo y otro menos experto, también originario de esta ciudad, algunos apuntan que pudo ser el Monasterio de San Clemente de Toledo el lugar en el que vio la luz.

Lo que no ofrece ninguna duda es que se trata del beato más tardío destinado a un monasterio femenino.

Permaneció en el Monasterio hasta que fue adquirido por Lionel Harris, quien, en 1910, lo vendió a la Pierpont Morgan Library, donde, junto a otros beatos como el Beato Morgan elaborado en el scriptorium de Tábara, se conserva en la actualidad en este centro neoyorquino.

Este códice es una copia del beato de Tábara y cuenta con dos colofones, el único en su estilo que los tiene; una de ellas representa el scriptorium y la torre tabarense, “la alta et lapidea”, la lámina más representativa de este beato.

Pertenece a la familia IIb, en la que están agrupados los beatos realizados en el Monasterio de San Salvador de Tábara y algún beato como el de Mánchester con este mismo estilo.

Predominan en su elaboración los colores rojo, naranja, amarillo y verde y, en menor medida, los azules, púrpuras, marrones y lavanda.

Presenta una amplia decoración en las coronas y las aureolas de las miniaturas.

La encuadernación que podemos contemplar en la actualidad se hizo en el siglo XVII en terciopelo rojo.

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