(Serie: Tábara y los Beatos. XI Beato de Saint Sever)

  • Se trata del único beato que haya llegado hasta nosotros, que fue copiado en época románica al norte de los Pirineos.
Beato de Saint Sever

Fue realizado entre los años 1050 y 1070 en un monasterio francés, posiblemente en la Abadía de Saint Sever, que curiosamente se encuentra en el trazado que siguen los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela desde el norte de Europa.

Este monasterio fue fundado por monjes hispánicos en el año 988 con el patrocinio de Urraca, consorte navarra de Guillame Sancho.

En el “ex libris” de su página primera, está dedicado a Gregorio de Muntaner, de origen hispano, que fue el abad de este monasterio entre los años 1028 y 1072, y está firmado por Stephanus Garsia, como se puede apreciar en la columna exterior de la página seis, un monje copista e iluminador de origen español.

Actualmente se custodia en París, en la Biblioteca Nacional de Francia.

Contiene comentarios sobre el apocalipsis del Evangelio de San Juan del beato de Liébana, así como comentarios al libro de Daniel de San Jerónimo.

Las iluminaciones tratan sobre los siguientes temas principalmente:

  • Los evangelistas y sus símbolos
  • Una amplia y detallada genealogía de Cristo
  • Comentarios del apocalipsis
  • Comentarios del libro de Daniel

Está compuesto por 292 páginas de pergamino, escrito en latín, en letras visigóticas y carolinas con unas dimensiones de 365 × 280 mm.

Fue realizado en el tercer cuarto del siglo XI, y consta de 108 miniaturas, 84 de ellas historiadas, 73 a página completa y cinco a doble página.

En este beato, se aprecia una diferencia de estilos, que hace suponer que se intentó recoger las nuevas tendencias artísticas del momento y, por lo que algunos expertos aseguran, fueron varios los escribas iluminadores que trabajaron en este códice, aunque, a pesar de esta circunstancia, ofrecen una cierta unidad en el trabajo.

Se puede considerar de estilo románico francés, ofreciendo un espíritu de avance integrador en el que se pueden apreciar fusiones de modelos anteriores como la presencia del carolingio y mozárabe.

En algunas páginas, se pueden apreciar las influencias extranjeras, como se puede observar en algunas páginas tapices que son de ascendencia irlandesa.

La estructura de las iluminaciones es muy similar a la de los manuscritos mozárabes, como ocurre en la relación estructural de las páginas dobles.

Este carácter mixto se aprecia especialmente en la representación de la nueva Jerusalén; como en todos los manuscritos mozárabes, se constituye por un cuadrado, aunque en el Monasterio de Saint Sever, las arquerías son románicas de medio. En lugar de arquerías visigóticas.

Destaca una Maiestas domini, de doble página, que nos recuerda a las existentes en portadas románicas francesas, por lo que se aprecian los lazos de conexión entre los iluminadores de manuscritos y los artistas que trabajaban en diferentes iglesias y catedrales de la época.

Ha representado una riqueza de composición y una calidad, que ha contado con una influencia de la iconografía, cultura y románico que posteriormente ha prevalecido.

También ha tenido su influencia en el arte posterior, como se puede ver en la miniatura del diluvio que recoge este beato, en la que se inspiró el genial Pablo Picasso cuando realizó el Guernica, y es perceptible la imagen de un soldado caído, que resulta muy similar al que aparece en la obra del artista malagueño.

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