• El presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, recorrió las zonas devastadas y escuchó los testimonios de vecinos que lo han perdido todo.

El presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, visitó este lunes y martes algunas de las zonas más castigadas por los recientes incendios forestales en las diócesis de Astorga y León. El objetivo del viaje fue conocer de cerca la magnitud de los daños y, sobre todo, escuchar los relatos de quienes han sufrido pérdidas que van mucho más allá de lo material.

Acompañado por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, el administrador diocesano de Astorga, Francisco Javier Gay, así como los equipos de Cáritas Astorga y León y párrocos de las localidades afectadas, Bretón recorrió lugares donde el fuego dejó tras de sí un panorama desolador.

Recuerdo a los jóvenes fallecidos

Durante la jornada del lunes, el presidente de Cáritas estuvo en la Maragatería, Palacios de Jamuz y Quintana y Congosto, hasta llegar a la comarca de Valdeorras (Ourense). En Quintana y Congosto se reunió con los vecinos del pueblo, aún conmocionados por la muerte de dos jóvenes, Abel Ramos y Jaime Aparicio, que perdieron la vida tratando de frenar las llamas. El incendio obligó a evacuar a los habitantes hacia Astorga, donde Cáritas les brindó acogida en el Seminario.

En Valdeorras, la devastación fue también evidente: en San Vicente de Leira el 80% de las viviendas quedaron calcinadas, mientras que en Fervenza y Cesures se perdieron casas e incluso iglesias. Los testimonios de los vecinos reflejaban el desgarro: “el fuego caía como bombas”, relató una mujer que describió su dolor como un “doble duelo” por la pérdida de su hogar familiar y de la memoria ligada a él.

“No están solos”

Ya en la jornada del martes, Bretón visitó Barniedo de la Reina y Portilla de la Reina, en la vertiente leonesa de los Picos de Europa. Allí, las laderas ennegrecidas, la ceniza aún visible y el persistente olor a humo recordaban la magnitud de la catástrofe. Los vecinos compartieron con emoción cómo lucharon por salvar sus pueblos y cómo el fuego puso en riesgo no solo sus casas, sino también sus medios de vida ligados a la ganadería y al turismo.

“La angustia por no saber qué pasaría con sus casas, con sus recuerdos, ha marcado un antes y un después”, señaló Aurora Baza, directora de Cáritas Diocesana de León.

Ante la magnitud de la tragedia, Manuel Bretón garantizó que la entidad continuará apoyando a las comunidades afectadas, como ya lo hizo en otras catástrofes recientes como el volcán de La Palma o la DANA:
“Queremos que la gente sepa que no está sola. Nuestros voluntarios y trabajadores han estado ahí desde el primer momento y seguiremos acompañando a las personas en este duro proceso de reconstrucción”, afirmó.

Por su parte, Inmaculada del Peso, directora de Cáritas Astorga, subrayó la importancia de mantener un contacto cercano con los afectados: “Para nosotros es crucial escuchar y acompañar a quienes lo han perdido todo. No se trata solo de ayuda material, sino de estar presentes en su dolor y en su esperanza”.

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