Aseguraba el señor vicepresidente de esta comunidad, que la desafección que los ciudadanos están teniendo con sus representantes políticos, puede llegar a generar una cultura de desarraigo, con el peligro de que algunas formaciones políticas que han estado dirigiendo los designios de sus representados, comiencen a cuestionarse esta representación y se decidan a crear alternativas desde la base que resulten más eficaces.

Contamos con las administraciones municipales, provinciales, autonómicas, nacionales y hasta europeas y todas ellas, que en teoría están para ofrecer servicio y dar solución de los problemas de sus representados, en la práctica, seguramente porque hay una excesiva burocracia, acaba por entorpecerse el desarrollo y solución de cualquier problema.

Cada vez que algún representante público, es recriminado por la falta de soluciones a los latentes problemas de la sociedad, lo más recurrente suele ser aludir a las competencias que cada uno tiene y generalmente el problema que se plantea, siempre es competencia de otra administración, lo que conocemos tradicionalmente como echar balones fuera.

Ha puesto el dedo en la llaga alguien tan ecuánime como el representante máximo de la principal entidad financiera de la provincia, cuando aseguró que la representación de los ciudadanos ni está y lo que es peor, ni se le espera.

Cuando los problemas generales que sufre la sociedad (pandemia, despoblación, falta de servicios básicos, diferencia de oportunidades,….), problemas que los representantes públicos deberían abordar de forma incondicional, estableciendo, si fuera necesario, un pacto común en defensa de estos intereses generales, en lugar de utilizar los mismos en beneficio político para buscar una rentabilidad, lo cual es perverso y resulta cuando menos inaceptable e inasumible.

Hay muchos ejemplos que avalarían esta percepción, pero para que todos consigamos comprenderlo, basta con recordar el problema que una empresa puntera de Zamora, Gaza, tuvo cuando se planteó la ampliación de sus iteraciones porque la demanda así se lo exigía.

Cuando todos tenían que haber dejado a un lado sus intereses partidistas y buscar la viabilidad a lo que esta empresa proponía, unos y otros se dedicaron a echar balones fuera alegando la falta de competencia en cualquiera de los problemas que se presentaban, en lugar de hacer un frente común para que las cuatro administraciones que tenían que posicionarse y buscar una solución, hubieran dejado pelos en la gatera con el fin de solucionar el problema.

Afortunadamente en este caso el arraigo de los socios cooperativistas a la tierra, consiguió que, al menos no se marchara de la provincia, aunque cambió de municipio, pero fue un caso claro en el que entre unos y otros, dejaron la casa por barrer.

Tenemos demasiados problemas que afectan a la mayoría de la población, para quienes tienen la competencia de solucionarlos demuestren que son competentes, de lo contrario el vaticinio que hacía el señor vicepresidente, acabará por cumplirse, porque el pueblo ya está cansado de promesas sin ver resultados y que el pueblo lo que quiere, es que los problemas que padece día a día sean solucionados cuanto antes.

No podemos seguir aludiendo a las competencias que cada uno se ha ido atribuyendo a lo largo del tiempo, para seguir demostrando la incompetencia de saber cómo abordar cada problema que se presente, dando una solución que evite la degradación a la que se está viendo abocada esta provincia, nadie lo entendería y menos estamos dispuestos a asumirlo.

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