Cuando leía unas manifestaciones en uno de los medios de comunicación en las que hablaban de consenso y sentido común respecto a algunas restricciones que se han planteado recientemente sobre la situación de pandemia que estamos padeciendo, no podía estar más de acuerdo en que estas situaciones necesitan de un consenso amplio para que sean efectivas y si un sector de la población se ve afectado, seguro que al final resultan un desatino y acabarán fracasando.

Además, se planteaba la insumisión a unas medidas que vienen dictadas por un ente superior, porque parecían injustas y como no se estaba de acuerdo con ellas se plantearía recurrirlas por vía judicial, porque la población no las iba a entender y era necesario reconsiderar la posición de partida, para evitar la cascada de conflictos que podía provocar.

Sin entrar en el fondo del problema que originó estas manifestaciones, me sentí identificado completamente con lo que el interlocutor expresaba, porque reflejan un sentir general, que aconseja que las cosas no pueden hacerse sin ese amplio consenso que el sentido común siempre aconseja.

Lo que me extrañó realmente fue ver a la persona que hacía tales manifestaciones, se trataba del vicepresidente de nuestra comunidad autónoma y no pude por menos que pensar en la habilidad que tienen algunos de nuestros dirigentes, que saben en cada momento decir las palabras justas y precisas que todos queremos escuchar.

También pensé que de vez en cuando, es necesario que contemplemos nuestro ombligo, seamos conscientes de que, para convencer con nuestras acciones, éstas deben estar avaladas por hechos que ratifiquen todo aquello que manifestamos.

Pensando en voz alta, he repasado mentalmente algunas de las actuaciones que nuestros dirigentes han tenido recientemente con la población a la que aseguran representar y me doy cuenta, una vez más, de la habilidad que tienen algunos para decirnos una cosa y hacer lo contrario.

Pocas veces la población ha estado más en desacuerdo con algunas directrices que se están aplicando. restricciones en sanidad, degradación del medio natural en el que vivimos, aislamiento por falta de competencia en aplicar medidas que eviten este aislamiento, evolución de algunas zonas de nuestra provincia hacia un desierto demográfico que nuestros dirigentes deberían evitar y así una infinidad de problemas que vienen a la mente en un somero repaso, que han conseguido que la población desde la base, se vaya organizando para protestar por las medidas que nos van imponiendo, porque la población, como decía el señor vicepresidente no entiende la mayoría de las decisiones que en los últimos años está soportando por imposición.

El sentido común, nos dice que para salir de la situación en la que nos encontramos, se necesita ese consenso tan necesario, pero esa insumisión que anuncia el vicepresidente, difícilmente se puede llevar a cabo por una población cansada y harta de tantos incumplimientos y el declive del Estado del bienestar que debíamos disfrutar y cuentan con la ventaja de saber que cualquier medida que traten de imponer, difícilmente podrá ser recurrida, porque nadie que esté en contra de ellas, contará con los medios necesarios para acudir a los tribunales, porque los recursos personales son diferentes a los públicos que sufragamos entre todos.

Por eso pediría que se reconsiderara la imposición que permanentemente se está aplicando a la población, para evitar los conflictos que algunas medidas están ocasionando y sólo hay que revisar la hemeroteca para ver lo que el pueblo viene demandando en los últimos años a nuestros dirigentes y aplicando el sentido común y ese consenso que este señor demanda, iríamos todos de la mano en busca de un bienestar al que no pueden privar a la población que dirigen.

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