La inesperada y trágica muerte de Cristina Ramos, ha dejado un gran vacío entre todos quienes la conocían, especialmente en su familia, sus padres hermanos y su hijo, quienes difícilmente van a poder llenar el vacío que Cristina ha dejado, porque su ausencia presidirá cada uno de los momentos que vivan de ahora en adelante.

Cuando se tuvo conocimiento de la noticia de su desaparición, el pueblo de Tábara se sintió conmocionado y muchos vecinos se desplazaron hasta Montejos del Camino, tratando de colaborar en su búsqueda, todos se mostraban esperanzados de poder encontrarla con vida y dejaron lo que estaban haciendo para tratar de ayudar a su localización.

Según transcurrían las horas, la incertidumbre sobre el resultado que esperaban obtener no decaía y ya se estaba organizando una nueva partida de voluntarios al día siguiente, para ver si conseguían el resultado que esperaban, por eso la noticia cayó como un jarro de agua fría, cuando se conoció el fatídico desenlace y la esperanza de encontrarla a salvo, se quebró.

Siempre se ha dicho que ningún padre debería sobrevivir a sus hijos, por eso resultaba angustioso cuando veías a sus padres y hermanos en las tareas de búsqueda y después de la cruda realidad, cuando ya tenían el cuerpo de su hija, resultaba desgarrador escuchar de labios de sus progenitores esa pregunta que estaba en la mente de todos, ¿por qué?, Una pregunta que nunca se va a alejar de la mente de una familia, que ya no tendrá una respuesta satisfactoria.

Seguramente los últimos días de Cristina, tuvieron que ser para ella muy difíciles, arrastraba una situación personal muy complicada a la que la había conducido una convivencia complicada e injusta a la que trataba de poner fin, porque cuando ves como el futuro de vida que te has ido forjando al lado de una persona, que además de no corresponderte, llega a maltratarte, sin duda la situación en la que te encuentras va haciendo que la mente llegue a jugar malas pasadas hasta que llegase ese momento, en el que es incapaz de encontrar la salida que tanto se necesita.

Los padres de Cristina, seguían sin comprender todo lo que había ocurrido y José, un hombre bueno de esta tierra, que siempre ha tratado de buscar lo mejor para los suyos, no hacía más que repetirse la eterna pregunta ¿por qué? Y lamentaba no ser él quien ocupara el ataúd que cogía el cuerpo inerte de su hija.

Van a ser días muy difíciles los que vayan llegando, porque una desgracia como esta es imposible de comprender y para esta familia que ha perdido a un ser tan querido, el futuro se contempla sin ilusión y sobre todo sin esperanza, pero en estos momentos, es cuando deben recordar todos los buenos momentos que Cristina supo proporcionarles y aunque su vitalidad se ha visto truncada en plena juventud, ahora más que nunca necesitan esa fortaleza que les va a permitir que la familia siga adelante, porque lo mismo que han hecho durante toda su vida procurando el bienestar de los suyos, ahora tienen la obligación de pensar en sus dos hijos y sobre todo en el hijo de Cristina, su nieto, que van a necesitar de esa fuerza que siempre han demostrado con su familia para que salieran adelante.

Tábara, vuelve a encontrarse conmocionada. Cuando los valores de esta tierra y de este pueblo son arrebatados de una forma tan violenta, todo el pueblo siente que con ellas les arrebatan algo propio y cuando Leticia sufrió la brutal agresión hace unos años, nadie esperaba que la historia se volviera a repetir, pero desgraciadamente ha vuelto a pasar y en esos momentos, en los que todos nos sentimos una gran familia, lamentamos la desgracia de alguien de los nuestros porque la sentimos como propia.

El consuelo que el pueblo de Tábara demostrará en el último adiós que le ofrecerá a Cristina, debe hacerse extensivo para esos padres y hermanos que ahora lo necesitan más que nunca, porque sólo en el momento que lo encuentren, conseguirán esa paz que tanto necesitan.

Cristina se ha ido, nos ha dejado, pero su recuerdo permanecerá en todos los que en algún momento de su vida consiguieron disfrutar de su compañía. Descanse en paz y que encuentre esa paz que tanto necesitaba en vida.

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