Todo comenzó después de los devastadores incendios del verano pasado que azotaron la región de Zamora. En respuesta a la tragedia, un grupo de vecinos decididos se unió para formar la asociación «La Culebra No se Calla». Este colectivo, compuesto por habitantes de varios pueblos afectados por el fuego, recibió un apoyo masivo de diversos sectores, incluyendo maestros, profesionales audiovisuales, personalidades famosas y ciudadanos de todo el país.

Bajo el lema «De un árbol puede crecer un bosque», la asociación emprendió un ambicioso proyecto para reforestar las áreas afectadas y, lo que es más importante, educar a los jóvenes sobre la importancia de preservar la naturaleza. Para dar inicio a su iniciativa, crearon un conmovedor video con niños de los pueblos afectados, enfocándose en la idea de que cada árbol plantado es un paso hacia la recuperación del entorno.

El respaldo a la causa fue abrumador, con más de 40 centros educativos de Castilla y León expresando su deseo de participar en el proyecto. La Universidad de Salamanca, a través de su Oficina Verde, realizó una generosa donación de herramientas esenciales, allanando el camino para el desarrollo del proyecto.

La semana previa a las reforestaciones fue crucial, con voluntarios dedicados preparando y delimitando los terrenos para asegurar el éxito de la actividad. Y, finalmente, en los días 27 y 28 de octubre en Tábara y el 1 de noviembre en Villardeciervos, se llevaron a cabo con éxito las reforestaciones en los terrenos de la Sierra de la Culebra.

Entre 170 y 220 alumnos de centros educativos participaron cada día, logrando la plantación de aproximadamente 2000 árboles en estos dos pueblos. Este logro no solo destaca la importancia del trabajo en equipo, sino también el compromiso de las generaciones más jóvenes hacia la causa ambiental.

Se extendieron agradecimientos a los centros que participaron en la primera plantación, incluyendo CEE Virgen del Castillo, CEIP Morales del Vino, IES Claudio Moyano, Asprosup, IES Alfonso IX, CEIP Sansueña, Centro Ocupacional El Arca, y Colegio Trilema. También se reconoce la contribución de aquellos centros que, a pesar de no poder asistir, cuidaron sus semillas desde el otoño pasado, con la promesa de incluirlos en actividades futuras.

La asociación expresó su agradecimiento al CEIP Camarzana de Tera por editar un conmovedor cuento que se leerá en cada reforestación, así como al CRA de Tábara por ser anfitrión de la presentación del proyecto. Se extendieron agradecimientos especiales a los ayuntamientos de Tábara y Villardeciervos, así como a sus agentes medioambientales, por su colaboración esencial.

El mensaje resonante es claro: esto es solo el comienzo. La Asociación «La Culebra No se Calla» tiene la intención de continuar su labor, extendiéndose para ayudar a reforestar los municipios afectados y asegurando que la semilla plantada crezca y florezca. En este esfuerzo colectivo, cada voluntario y cada participante juega un papel vital. La culebra no se calla y, con cada árbol plantado, la esperanza y la vida regresan a la tierra que fue afectada por el fuego.

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