
- La historia del Scriptorium de Tábara es la historia de una tenacidad que ha sabido resistir siglos. Desde aquellos días en que Magius iluminaba los códices en la torre del monasterio, hasta el reciente renacer de ese legado en el actual Centro de Interpretación de los Beatos, Tábara ha mantenido viva la llama de su memoria.

Todo comenzó hace ya tres décadas, cuando el Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” inició su colaboración con Tábara, publicando un artículo de Hermenegildo García-Aráez que devolvió al mapa cultural aquel Scriptorium altomedieval. A partir de entonces, llegaron decenas de investigaciones, exposiciones y proyectos que fueron hilando una historia común entre eruditos y vecinos.

En 2001, la muestra “Scriptorium. Tábara visigoda y mozárabe”, comisariada por Fernando Regueras Grande, transformó la iglesia de Santa María en un auténtico centro de peregrinación cultural. Casi trece mil personas se acercaron a descubrir lo que durante siglos había permanecido oculto: que Tábara fue uno de los faros del arte medieval europeo. De aquella exposición nacieron símbolos entrañables en la localidad, que aún perduran —una cafetería, “Scriptorium”, un queso “Beato de Tábara” y una asociación cultural juvenil con el nombre de “Magius”— testigos cotidianos del orgullo tabarés.

La relación con el profesor John Williams dio un nuevo impulso a esta historia. Fascinado por el arte de los Beatos, visitó Tábara en varias ocasiones, impartió conferencias, escribió libros y ayudó a situar el Scriptorium en el lugar que le correspondía dentro del arte medieval. Su vínculo con la villa fue tan profundo que, tras su fallecimiento en 2015, parte de sus cenizas reposan hoy en la iglesia de Santa María, junto al espíritu de aquel Magius que tanto admiró.

El camino hacia la creación del museo no fue sencillo: proyectos frustrados, exposiciones efímeras y la constante voluntad de no dejar morir el legado. Finalmente, el 8 de agosto de 2015, se inauguró el Centro de Interpretación de los Beatos de Tábara, gracias al empeño del Ayuntamiento, el párroco José Manuel Ramos Gordón y la perseverancia de quienes nunca se rindieron.

Hoy, ese museo no solo recoge facsímiles de los códices más importantes del mundo —desde el Beato Morgan al de Gerona—, sino también la historia viva de una comunidad que ha sabido convertir su pasado en futuro. Cada vitrina, cada inscripción y cada panel hablan de un mismo espíritu: el de una tierra que se reconoce heredera de un arte universal y que, con humildad y orgullo, sigue escribiendo su propia página en la historia.
Tábara y los Beatos. La luz del Scriptorium
Una serie en seis entregas para redescubrir el arte, la historia y el alma de un monasterio que marcó un antes y un después en la cultura medieval europea.
(La serie: Tábara y los Beatos. La luz del Scriptorium), que comenzará mañana, te ayudará a conocer un poco más nuestra historia.
Hace más de mil años, Tábara brillaba con los colores de los Beatos. Hoy te invitamos a recorrer su legado en nuestra serie de seis entregas, que comenzará mañana.
Entre las riberas del Tera y el Esla, en el corazón de la comarca tabaresa, se alzó hace más de mil años un monasterio que cambió la historia del arte. Desde el Scriptorium de San Salvador de Tábara, los monjes copiaban e iluminaban los Beatos —esos códices fascinantes que narraban el Apocalipsis— con un talento que asombraría al mundo entero.
Hoy, aquellos colores, nombres y leyendas vuelven a cobrar vida en esta serie, que recorre desde los orígenes del monasterio hasta la huella que el profesor John Williams dejó en su torre “alta et lapidea”.
Una invitación a mirar atrás con orgullo y comprender que, en Tábara, la luz del pasado sigue encendida en cada piedra y en cada página.




















