(Serie: Tábara y los Beatos. XIII Beato de Turín)
- Este beato, cuyo autor nos resulta desconocido porque no se ha encontrado ninguna referencia que acredite su autoría, es de principios del siglo XII y se cree que fue confeccionado en algún monasterio catalán y actualmente se conserva en la Biblioteca Nazionale de Turín.

Hay coincidencia casi unánime en que se trata de una copia que se hizo del beato de Gerona, que fue concebido en el scriptorium de Tábara y fue donado al museo catedralicio de esta ciudad catalana. Se cree que se hicieron varias copias del Beato de Gerona y esta es una de ellas, aunque algunos estudiosos del arte medieval son de la opinión de que hubo una copia intermedia entre el Beato de Gerona y el Beato de Turín.

Está formado por 216 folios de pergamino con 446 páginas de 370 × 275 mm y cuenta con 106 miniaturas, que siguen la estructura de los beatos de la rama IIb en la que se encuentra el Beato de Gerona.
Esta escrito a dos columnas con 38 líneas por columna, en letra carolingia, muy común en los códices catalanes del siglo XII.
Emplea capiteles ornamentales que eran muy propios de los que se utilizaban en el Monasterio de Ripoll, por lo que algunos sitúan ahí su procedencia.
El códice consta de 26 cuadernillos, con 16 páginas cada uno, y está estructurado con un contenido similar al de los beatos precedentes:
- Prólogos y comentarios del Beato de Liébana.
- Libro del Apocalipsis.
- comentarios al libro de Daniel de San Jerónimo.
El escriba aprovecha para su trabajo todos los espacios libres de imágenes, incluso se adentra más que otros en los márgenes de la obra.

Las ilustraciones ofrecen un reflejo del románico catalán del siglo XII, presentando cierta semejanza con algunos códices de la época en la que fue confeccionado (Biblias de Roda y Ripoll, Beda del museo diocesano de Gerona,…).
Existen, además, muchas coincidencias que nos delatan su procedencia (indumentarias, composición de las escenas, peinados, pantocrátor, etc.)
Se emplean colores primarios que se utilizaban en los primeros códices de este estilo: amarillos, rojos, azules…
También se pueden apreciar muchas semejanzas con el Beato de Gerona que, como decimos, fue el modelo empleado para realizar este códice:
- Miniatura de la crucifixión, que incluso repite el error en la denominación del nombre del buen ladrón que podemos ver en el Beato de Gerona.
- Emplea las mismas genealogías tanto en el texto como en el dibujo, a pesar de que, en este beato, se han corregido algunos errores del que sirvió como modelo.
- Hay siete miniaturas, que únicamente aparecen en estos dos códices; también encontramos 31 idénticas a ambos beatos y 11 semejantes a otros códices.

Este beato, concebido cuatro siglos después de que el Beato de Liébana se diera a conocer, nos permite comprobar la expansión que tuvieron estos códices en la Edad Media. El Beato de Liébana se concibió en un pequeño monasterio asturiano y sirvió de inspiración para que en el reino de León se realizara el Beato de Gerona. Este beato acabó custodiado en la catedral catalana, donde sirvió como modelo para el Beato de Turín que, desde que se tiene constancia de él, ha permanecido en esta ciudad italiana.
El Beato de Turín sufrió daños en un incendio que se produjo en el año 1904 y resultó afectado en los bordes del manuscrito y en las primeras y últimas páginas, que fueron restauradas, pero se aprecia el daño producido.





















