- El Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo” incorpora a su archivo histórico dos imágenes del fotógrafo local Pastor que documentan las obras del nuevo puente sobre el río Esla, una infraestructura clave para la carretera Madrid-La Coruña que transformó las comunicaciones de Benavente y su comarca.

El Centro de Estudios Benaventanos (CEB) “Ledo del Pozo” continúa enriqueciendo su importante fondo documental con la adquisición de dos fotografías históricas correspondientes al año 1953, que muestran la construcción del nuevo puente sobre el río Esla, en las proximidades de Benavente.
Una de las imágenes incorpora el sello del fotógrafo local Pastor, con domicilio profesional en la calle Matadero número 9 de Benavente, un detalle que añade valor histórico a unas fotografías que permiten contemplar uno de los grandes proyectos de ingeniería desarrollados en la comarca durante la segunda mitad del siglo XX.
Una obra clave para las comunicaciones de Benavente
Las fotografías coinciden con el momento en el que se ejecutaban las obras del nuevo puente de Castrogonzalo, una infraestructura destinada a sustituir al antiguo paso sobre el Esla, que durante décadas había soportado el intenso tráfico de la carretera nacional Madrid-La Coruña.
El diario “Imperio”, en su edición del martes 8 de septiembre de 1953, recogía la importancia de esta actuación bajo el título “Un gran puente se está construyendo sobre el río Esla en las proximidades de Benavente”.
La información destacaba que el coste de las obras ascendería a 11,5 millones de pesetas y que su finalización estaba prevista para el año 1955.
Un puente antiguo y con numerosos problemas
El proyecto respondía a la necesidad de sustituir un puente histórico que había sufrido numerosas modificaciones a lo largo del tiempo debido, principalmente, a los problemas derivados de las crecidas del río Esla.
La crónica recordaba que una gran avenida del río, ocurrida en 1739, había arrastrado parte del puente de Castrogonzalo y provocado inundaciones en los campos próximos a Benavente.
El antiguo puente contaba con numerosos ojos y había sido objeto de reparaciones tras los daños sufridos durante distintos episodios históricos, entre ellos la destrucción de varios tramos durante la Guerra de la Independencia.
Con el paso de los años, el aumento del tráfico hacia Galicia y Castilla convirtió aquella infraestructura en insuficiente, generando problemas de circulación y limitaciones para vehículos y transporte de mercancías.
Una infraestructura moderna para su época

El nuevo puente proyectado en 1953 estaba formado por nueve bóvedas triarticuladas de hormigón en masa, con una longitud total de 380 metros y una anchura de 17 metros.
De ellos, 14 metros estaban destinados a calzada y otros 3 metros a aceras, permitiendo mejorar notablemente la circulación y la seguridad de peatones y vehículos.
La obra requería unas importantes dimensiones para la época: se emplearían alrededor de 23.000 metros cúbicos de hormigón, 5.000 toneladas de cemento y 200 toneladas de hierro.
Los accesos al puente también fueron diseñados para favorecer la fluidez del tráfico, mediante curvas con radios superiores a los 500 metros.
Memoria gráfica de una transformación histórica
La incorporación de estas fotografías al archivo del CEB “Ledo del Pozo” supone recuperar un testimonio gráfico de gran valor sobre una etapa fundamental para Benavente y su entorno.
Las imágenes permiten acercarse a la realidad de una obra que no solo supuso una mejora de las comunicaciones, sino que también simbolizó el proceso de modernización de las infraestructuras españolas durante los años cincuenta.
Setenta años después, estas fotografías conservan la memoria de los trabajadores, la maquinaria y el esfuerzo colectivo que hicieron posible una infraestructura que durante décadas fue uno de los principales puntos de conexión entre Galicia y la Meseta.




















