El problema de cualquier proyecto importante suele consistir generalmente en llevarlo a cabo una vez que se ha concebido, pero cuando se consigue realizar una segunda edición y se incrementa de forma cuantitativa la participación en el mismo, tanto de personajes que se implican en el proyecto, como de público que asiste a contemplarlo, podemos imaginar que se trata de algo con futuro y que con el paso del tiempo, acabará arraigando y convirtiéndose en algo tradicional.

En el segundo Belén viviente celebrado en Tábara, se ha duplicado el número de espacios tradicionales en el que se mostraban las costumbres que antiguamente se hacían en todos los pueblos y también, los personajes que caracterizaban cada uno de los puestos, que han podido ser contemplados por un importante número de personas de Tábara y de los pueblos de los alrededores.

Conseguir implicar a un 5% de la población en un proyecto común, resulta de por sí, un logro muy importante y contemplar a personajes con los que habitualmente convivimos, caracterizados del papel que les había correspondido, se consigue un resultado para muchos muy gratificante.

Para esta segunda edición, estaba previsto realizar tres actuaciones y la primera, la del día de Año Nuevo, tuvo que suspenderse por la climatología, lo que cayó como un jarro de agua fría para todos los participantes que estaban dispuestos a deleitar a los visitantes con lo que durante tanto tiempo habían estado organizando.

Sin embargo, ayer día dos de enero, las nubes se fueron alejando de Tábara y el día quedó idóneo para poder realizar este evento y desde las 6:30 de la tarde, podía verse a un importante número de personas que deseaban disfrutar con muchas de las costumbres que ya se han ido relegando al olvido.

Era frecuente en los grupos que se iban formando, escuchar cómo algunas personas mayores, contemplaban cada uno de los detalles que los organizadores habían dispuesto y trataban de recordar la última vez que habían tenido alguno de aquellos utensilios en sus manos.

No se echaba de menos nada, todo estaba perfectamente expuesto y los visitantes, pudieron disfrutar no solamente viendo cómo se elaboraban en un horno de leña deliciosas mantecadas y bollos, sino que también pudieron degustarlas y poder dar su aprobación a las costumbres que no se han perdido del todo.

A su lado, el castañero se afanaba por satisfacer la demanda de los visitantes, para degustar esas sabrosas castañas asadas que las brasas de encina estaban consiguiendo transformar en un manjar delicioso.

También el puesto que varias niñas tenían para predecir el futuro leyendo las manos de aquellos que lo deseaban, resultó muy concurrido.

La matanza, estuvo presente en este Belén viviente y el trabajo que las artesanas de esta exquisitez de nuestra tierra estaban elaborando, colgaba de los varales para que se fuera secando.

Uno de los puestos más concurridos fue sin duda la cantina, en la que además de los ricos aguardientes y licores que se producen en esta tierra, resultaba agradable degustar ese chocolate caliente, que pacientemente las encargadas de hacerlo, tenían a disposición de los visitantes.

Pero también la botica, tal y como muchos la recordábamos de hace mucho tiempo, el escriba con sus pergaminos antiguos, que recogían lo que los discípulos de Senior y Magius, tan bien consiguieron crear en este pueblo.

Las hilanderas, lavanderas, los carpinteros, los herreros, el cestero, los alfareros,… Todos los oficios estaban representados en el Belén y los visitantes, pudieron recordar algunas de las técnicas que ya han ido cayendo en desuso, pero continúan en el recuerdo de aquellos que tuvieron la ocasión de poder verlos hacer en su más tierna infancia.

No podía faltar el Belén con personajes reales que representa el motivo central de este evento y a su lado el Castillo de Herodes y los animales que dieron calor al recién nacido. Unos corderos de unos pocos días y unas tiernas terneras, proporcionaban ese calor y el recuerdo que siempre tenemos de lo que aconteció hace dos milenios en una pequeña población judía.

Los niños también contaron con un espacio en el que poder hacer esas cosas que normalmente han ido cayendo en el olvido y a través de las manualidades, volver a disfrutar con los juegos que también estamos olvidando.

Todavía queda la oportunidad de poder presenciar este Belén viviente el próximo día 6 de enero y animamos a todos los zamoranos, para que vengan a Tábara y puedan disfrutar de una iniciativa que, con el paso del tiempo, puede acabar convirtiéndose en una de esas tradiciones que no podemos dejar de disfrutar.

Felicidades a los organizadores y a todos aquellos que se han implicado en este proyecto, consiguiendo revivir esos sueños que alguna vez hemos tenido y podamos presenciarlos en directo.

Galería de fotos del II Belén vivente de Tábara: SAF

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