La obra de estabilización y excavación del Pabellón de Novicios, que concluye ahora tras los trabajos realizados entre los años 2022 y 2023, es la primera de las acciones necesarias antes de poder integrarlo en el recorrido visitable del Monasterio.

El director general de Patrimonio Cultural, Juan Carlos Prieto, ha participado en la Jornada de Puertas Abiertas celebrada hoy en el Monasterio de Santa María de Moreruela, para presentar la obra de estabilización y excavación del pabellón de novicios que la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte está realizando en este BIC, uno de los monasterios más importantes en la historia del Cister. Fue un centro neurálgico del territorio durante varios siglos y se pueden contemplar aún restos desde su origen, en el siglo XII hasta el final de su uso, con la desamortización de 1835. Las dimensiones del conjunto, la evolución constructiva de los diferentes espacios y sus funcionalidades permite entender, en un espacio natural incomparable, el funcionamiento de estos conjuntos monacales.

Desde que en 1994 la Junta de Castilla y León adquirió el edificio se han llevado a cabo diversos trabajos para la recuperación del monumento y su puesta en valor por importe de 2,6 millones de euros. A ello hay que sumar más de medio millón de euros en la obra de estabilización y excavación del Pabellón de Novicios, financiada por Fondos Next Generation, cuyo objetivo es el desescombro del edificio de novicios y de su entorno, documentación y estabilización de las estructuras en él existentes hasta su próxima adecuación, dando la oportunidad de completar el conocimiento existente sobre esta área y, por ende, del conjunto del Monasterio y su evolución histórica-constructiva.

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La obra de estabilización y excavación del Pabellón de Novicios, que concluye ahora tras los trabajos realizados entre los años 2022 y 2023, es la primera de las acciones necesarias antes de poder integrarlo en el recorrido visitable del Monasterio. El estado inicial de ruina no permitía saber cómo eran realmente estos espacios: ni su configuración interior, ni su conexión con el resto del monasterio, ni siquiera entre ellos. La obra ha conllevado una compleja labor de excavación arqueológica y estabilización estructural, que ha permitido garantizar la documentación y conservación de los elementos constructivos exhumados. Ahora comienzan otras labores de registro y estudio que verán su colofón en la restauración e inclusión del espacio en el recorrido visitable del Monasterio.

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