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El párroco Francisco Díez García, don Paco, el hombre más querido en la Villarina

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Don Paco durante la celebración de sus 50 años de sacerdocio. E. Fraile

El párroco Francisco Díez García, don Paco, se gana el afecto del barrio zamorano en 25 años de dedicación, que le han valido un acto de homenaje de los vecinos

Reportage emitido en La Opiniópn de Zamora
A. G. 25.10.2019 | 21:14

Si en algo coinciden todas las personas que le conocen y tienen trato con él es que Francisco Díez García, don Paco, es un hombre bueno. Un hombre entregado a los demás y a la gente del barrio desde que comenzó a ejercer su sacerdocio.

Hablar de don Paco es hacerlo de la historia de Zamora. Lleva de hecho más de cincuenta años dedicado al ministerio en la ciudad. Siempre al lado de los más desfavorecidos, si algo se puede decir de él es que el un hombre querido, muy querido.

«Es una persona estupenda que ha cambiado mucho las cosas en el barrio desde que llegó y que además sigue intentando cambiarlas», asegura Gracia Cordero Bernardo, presidenta de la asociación de vecinos de Alviar, quien tan solo tiene buenas palabras sobre el sacerdote.

«En la parroquia puso en marcha un curso de hostelería que ha ayudado a muchos vecinos a encontrar trabajo. También un sistema de guardería para que los padres y madres con menos recursos puedan dejar a sus hijos al ir a trabajar. Ha hecho y sigue haciendo cosas muy buenas», cuenta. Por eso la gente la aprecia tanto. «Es una persona que siempre está ahí cuando lo necesitas», concluye.

Tal es el cariño que le profesan en su barrio, que hace unas semanas vecinos y amigos le ofrecieron un sentido homenaje en su propia parroquia. Un sentido encuentro en el que muchos quisieron mostrarle su afecto y agradecimiento a través de una comida y un detalle de recuerdo.

Pero esta no es la única labor que lleva y ha llevado a cabo don Paco durante todos estos años. Desde hace más de cuarenta años, cada verano, organiza un campamento juvenil en Sejas de Sanabria. Un encuentro por el que han pasado cientos de chicos y chicas.

«Llevo doce años de monitor en el campamento que organiza y puedo decir que la labor que realiza es preciosa», cuenta Pablo Hernández, quien ha acompañado a don Paco en Sejas en muchas ocasiones. «Es una persona que ha estado para todo lo que hemos necesitado los monitores». Y es que, afirma, «el campamento es fundamental para estos niños, y para nosotros, aunque él también lo disfruta».

«En mi caso, además, colaboro también en la parroquia y en el coro, donde canto, y puedo decir que su labor durante este tiempo con la gente ha sido excepcional. Ha puesto en marcha muchos proyectos con los que ha ayudado a la gente necesitada».

A lo largo de sus años de sacerdocio, ha pasado por la parroquia de San Lorenzo, en el barrio de los Bloques, donde «él cuidaba de todo y de todos». Ahora, en La Natividad sigue llevando a cabo la misma labor fundamental entre todos los vecinos.

Y es que lo que le diferencia de otros sacerdotes, cuentan quien le conocen, es que no solo lleva a cabo una labor social, sino que se implica con las familias para ayudarlas y que salgan adelante. «Siempre con la gente, su labor es y será fundamental en el barrio.

«Ha fomentado la unidad en el vecindario. Se puede decir incluso que muchos de los vecinos han logrado un puesto de trabajo gracias a la labor de don Paco», concluye. «Todo un ejemplo a seguir».