Ayer, miércoles 29 de noviembre, marcó el cierre de un curso que ha capturado la atención y participación de mujeres en Tábara durante los últimos dos meses. El Pabellón de Deportes de la localidad se convirtió en el epicentro de un movimiento destinado a fortalecer las habilidades de autodefensa femenina, llevando consigo un mensaje de empoderamiento y seguridad personal.

Desde el 4 de octubre hasta el 29 de noviembre, todos los miércoles de 17:30 a 19:30 horas, mujeres de diversas edades se congregaron para participar en el Curso de Defensa Personal Femenina. Impulsado por La Diputación de Zamora, el Centro de Acción Social (CEAS) de Tábara y la colaboración del Ayuntamiento de Tábara, la Fundación Leticia Rosino y el CRA Tábara que han unido fuerzas para hacer realidad este proyecto, demostrando su compromiso con la seguridad y el desarrollo personal y el bienestar de las mujeres.

Gerardo Pérez, respetado profesor del Shotokan Karate Benavente, lideró el programa, compartiendo su experiencia y conocimientos para capacitar a los participantes en técnicas de autodefensa. El enfoque se centra en métodos accesibles y eficaces que podrían marcar la diferencia en situaciones de riesgo.

Con una participación activa y diversa, mujeres de todas las edades se sumaron al curso, desafiándose a sí mismas y creciendo juntas en un ambiente de apoyo mutuo. Las participantes no solo adquirieron habilidades físicas sino también una mayor conciencia de su entorno y la importancia del autocuidado.

Durante el curso, se llevaron a la práctica diversas técnicas de autodefensa, permitiendo a las mujeres aplicar lo aprendido en un entorno controlado y supervisado por expertos. Esto no solo fortaleció sus habilidades, sino que también aumentó su confianza en la aplicación efectiva de estas técnicas en situaciones de la vida real.

El interés y la respuesta positiva de la comunidad han dejado claro que hay una creciente conciencia sobre la importancia de la autodefensa femenina. Este curso no solo ha sido una oportunidad para aprender habilidades físicas, sino también para construir una red de apoyo y solidaridad entre las mujeres de Tábara.

A medida que el curso llega a su fin, queda evidente que el impacto va más allá de las habilidades de autodefensa. Se ha creado una comunidad empoderada, lista para enfrentar desafíos con confianza y determinación. El Curso de Defensa Personal Femenina en Tábara ha demostrado ser no solo una experiencia educativa, sino un catalizador para el crecimiento personal y la unidad en la comunidad local.

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