Quiero compartir contigo la experiencia que tengo viviendo en otro país, en mi caso, Alemania. Salir de tu zona de confort no es para nada fácil, siempre te enfrentas a muchas dudas y “peros” que hacen que todo ese impulso que tenías de vivir una nueva experiencia se vea opacado por el miedo a lo desconocido. No está mal sentirnos inseguros cuando nos vemos frente a una decisión de esta magnitud, pero luego dirás “valió la pena”.

En otro país, y aunque debo decir que no fue una tarea fácil dejar mis costumbres, mi vida y mi familia, sabía que era la mejor oportunidad para mi formación profesional. Así pues, emprendí mi proyecto en Alemania específicamente en Wuppertal. Debo admitir que al principio tenía muchos prejuicios, solo pensaba en la imagen típica. Mi primer choque fue el hecho de vivir solo, realmente estaba por mi cuenta, era responsable de preparar mi comida, de buscar mis propias cosas, de ser independiente.

Sin embargo, esto me ayudó a abrirme más a las cosas, a tener una percepción diferente y entender que no todo es tan fácil como en casa, y me enseñó a valorar todo lo que mis padres hacían por mí. Sin contar el hecho de estar solo, me di cuenta de que ¡Comenzar a trabajar en otro país es cosa de otro mundo! Tus compañeros de trabajo no van a hablar tu lengua, ni van a entender en principio tus comentarios, y lo primero que harás en el primer día será sentarte en frente de tu mesa y pensar. ¿Qué hice? ¡Pero no te preocupes! Con el pasar de los días todo mejora, comienzas a entender tus funciones, a desenvolverte y animarte a dar lo mejor de ti porque confiaron en tus capacidades y en lo que has aprendido, te vuelves íntimo de tus compañeros y ¡hasta terminan haciendo planes de viernes!

Todo es cuestión de adaptarse y tener una mente abierta al cambio. Todas estas situaciones me forzaron a volverme mucho mas seguro de mi mismo y afrontar las “dificultades” con mucha más facilidad. Mientras más pasaba el tiempo iba descubriendo que estaba en una de las mejores etapas de mi vida. Aumenté exponencialmente mi círculo de amigos, y lo mejor…de todas partes del mundo.

Ahora se que perfectamente podría ir a Marruecos y tendría un amigo que sin duda alguno me recibiría en su casa con las puertas abiertas. Créeme, estos amigos te abrirán muchas posibilidades, conocerás muchas culturas sin necesidad de salir de casa.

Súmale a esto la perfección que vas a tener en el Alemán, si aprovechas tu tiempo en el extranjero, realmente aprendes y mejoras tu nivel, y habrá valido totalmente la pena, porque hasta tendrás modismos que antes ni sabias que existían. Quiero animarte a que te arriesgues a vivir esta experiencia, dejes de tenerle miedo a lo desconocido, te vas a dar cuenta de que no necesitas mucho para ser feliz, lo que realmente necesitas son las ganas de hacer tus sueños realidad.

La difícil tarea de emigrar

La sabiduría china dice que en la vida se presentan pocos eventos realmente importantes, no más de tres o cuatro: lo cierto es que emigrar está en esa lista. «Es un evento disruptivo porque te expone al 100% como sujeto cultural, todo lo que conoces, la forma de hacer las cosas, de resolver problemas. Se pone a prueba y se contrasta en la práctica diaria, eso causa que el choque cultural esté a la vuelta de la esquina». «Pero se va aprendiendo en la práctica y se van asimilando los modos y las formas, además la migración voluntaria tiene esa particularidad, se sabe que se vino para estar y hacer la experiencia, no se está de paso. Distinto es aquel que tuvo que emigrar por guerras o catástrofes, hambre . Nosotros sabemos que España está allí, y que la casa donde nos criamos también está aún allí, existe un pasado que nos liga a través de esas referencias, de las cosas, A nosotros que venimos aquí a Alemania realmente no nos queda nada, tampoco la opción de volver. Poder tomar la elección de emigrar es en este contexto, un privilegio».

Extrañar, «se extraña todo». «El calor y los pájaros, la paella, el vino en Zamora y el norte de España, donde se funden las culturas del vino como en Toro de la provincia de Zamora, eso nos parece maravilloso e inigualable, esa combinación de paisajes y culturas, es increíble». Para mi, volver siempre es una opción, pero en estos momentos me concentro más en lograr que la experiencia de estar en Alemania sea más fructífera para el futuro. «Cuando uno emigra a otro país los primeros cuatro años son decisivos, durante ese tiempo aún no se ha llegado, se está como en un limbo, es después de este tiempo que se toma la decisión de seguir adelante o volver, nosotros hemos tomado la decisión de seguir aquí porque nos parece que este es un momento estratégico para el futuro de nuestro hijos. Vivir en el extranjero va a cambiarte, a mi me cambió.

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