Isaías Santos Gullón – 23 de octubre de 2018.

ildefonsa salgado

Publicado en la página ocho CORREO DE TÄBARA en El Correo de Zamora de 15/5/1973.

Recogemos aquí también otras colaboraciones diversas de Marisol Acosta, Federico Acosta, Luisa Andrés G., Berydory (Sesnández) , Ángel Garrote, J. L. Arias Ferrero (FEARLUJO) , Ángel Andrés Fernández, Juan Prieto Santiago (párroco Ferreruela), Manuel Martín G., Juana Gil etc.

Recopilado por Isaías S. G.

EDITORIAL

Sí, amigo lector: al ojear hoy, como lo hace diariamente, las páginas de este periódico, se ha detenido sin duda en ésta, un tanto extrañado, porque no es para usted conocida: ¡ ¡ TÁBARA! ! Sí: así se titula, ve la luz por primera vez el día de hoy, y seguirá viéndola periódicamente.

TÁBARA; título corto y sencillo, quizás un tanto simple y despojado de adornos literarios, pero que sin embargo encierra tantas cosas…. ¡Es nuestra Villa! Una ventana abierta, por gentileza de EL CORREO DE ZAMORA, a todo el ámbito provincial y nacional; una ventana por la cual ustedes se asomarán a esta villa situada a 44 kilómetros de Zamora, en la carretera que conduce al Lago de Sanabria, en las estribaciones de la Sierra de la Culebra. Rodeada de montañas, de aridez y sequía por todas partes, es como un oasis de frescor en medio de esta desértica zona. Un milagro del Sumo Hacedor que patentiza su Misericordia.

Conocerán a través de ella, su historia y tradición, enriquecidas con documentos escritos de incalculable valor; la vida y costumbre de sus gentes y las de su comarca, pues son 10 las localidades que se precian y enorgullecen de llevar su apellido: Santa Eulalia de Tábara; Moreruela de Tábara; Faramontanos de Tábara; Pozuelo de Tábara; Litos de Tábara; Abejera de Tábara; Ferreruela de Tábara; Sesnández de Tábara; Escober de Tábara y San Martín de Tábara; gentes sencillas y humildes; surcadas sus manos y sus frentes por amplias arrugas que han escrito las gotas de sudor arrancadas en un supremo esfuerzo por extraer a la tierra sus escasos frutos; de aspecto agreste, rudo y hermético, como la tierra montañesa, altiva y salvaje que les rodea, pero de corazón alegre, bondadoso, cantarín y risueño como los abundantes, cristalinos y frescos manantiales que brotan milagrosamente del suelo y discurren por parajes encantadores y a veces parece que hasta encantados, como La Folguera, el Bosque o Palomillo.

De espíritu firme, sereno, seguro y enhiesto como la magnífica torre de la iglesia de estilo románico con influencias árabes que se levanta majestuosamente hacia el cielo, junto a la carretera, declarada monumento nacional y que invita al caminante a detenerse para plasmar en su cámara o en la retina de sus ojos tal maravilla.

También por esta ventana los tabareses, y entendemos por tabareses a los habitantes de toda la comarca, se asomarán al mundo exterior; la curiosidad de leer algo de sus tierras les moverá a conocer y preocuparse de los problemas que les rodean y que son sus propios problemas.

A través de ella nos comunicaremos todos, pero sobre todo los hijos de estos pueblos que por una u otra circunstancia están alejados de ellos, tendrán la oportunidad de saber lo que pasa en sus añoradas tierras. Vaya principalmente para ellos nuestro más sincero recuerdo y la seguridad de que siempre en esta página tendrán un lugar preferente.

Desde este “Editorial” en el que Tábara saluda a todos sus lectores, queremos agradecer a nuestras primeras autoridades y jerarquías provinciales y locales, la buena acogida que ha tenido por su parte, animándonos en la iniciativa y colaborando en entrevistas y trabajos escritos.

¡La villa de Tábara, siempre estará con ustedes!

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