• El invierno de 2025 en Castilla y León ha sido catalogado como muy cálido, con temperaturas máximas diarias inusualmente altas y un régimen de precipitaciones considerado normal en el balance general. Sin embargo, el comportamiento mensual ha sido dispar, con diciembre extremadamente seco, enero muy húmedo y febrero dentro de la media.

Temperaturas por encima de la media

Los registros indican que la temperatura media invernal ha sido 1,1 ºC superior a la media climática de referencia, con una anomalía de 1,4 ºC en las temperaturas diurnas y 0,9 ºC en las nocturnas. Se han registrado 41 días de helada, en comparación con los 38 del año anterior y los 51 del periodo de referencia 1991-2020. Además, ha habido siete jornadas con temperaturas inferiores o iguales a -5 ºC, cifra superior a los cuatro días del invierno anterior, pero por debajo del promedio histórico de 13 días.

El mes de enero se destacó como el cuarto más cálido desde 1961, solo superado por 2022, 2024 y 2008. En cuanto a las temperaturas extremas, la máxima absoluta registrada en la región fue de 20,7 ºC en Candeleda (Ávila) el 15 de febrero, mientras que la mínima más baja alcanzó los -12,4 ºC en Cuéllar (Segovia) el 15 de enero.

Un invierno con variabilidad en las precipitaciones

El balance general de precipitaciones ha sido normal, aunque con importantes contrastes mensuales. Diciembre se catalogó como muy seco, con un déficit del 73 %, mientras que enero resultó ser muy húmedo, con un superávit del 54 %. Febrero, en cambio, mantuvo valores cercanos a la media, con un déficit del 19 %.

La media de precipitación en la comunidad fue de 155,5 l/m², con la mitad de las estaciones registrando valores entre 100,8 y 200,2 l/m². En la mayor parte del territorio, las lluvias acumuladas no superaron los 200 l/m², salvo en algunas zonas del norte y sur donde se sobrepasaron los 400 l/m². Destaca el récord de precipitación en un solo día, con 158 l/m² en Serranillos (Ávila) el 26 de enero.

Viento y niebla en valores habituales

Las rachas de viento fuertes fueron escasas, salvo episodios puntuales en enero. El día más ventoso fue el 27 de enero, cuando en La Pinilla (Segovia) se registró la racha máxima del invierno con 151 km/h. En cuanto a la niebla, se contabilizaron 18 días, un valor superior al del invierno anterior (14 días), pero por encima del promedio histórico de 12 jornadas.

Un invierno marcado por el calor

Los datos reflejan una tendencia clara hacia inviernos cada vez más cálidos. La media mensual de temperatura máxima diaria en los observatorios de la comunidad alcanzó los 10,6 ºC, el quinto valor más alto desde 1900, igualando el de 1926 y superado solo por 2022, 2020, 2019 y 2024.

En Soria, la media de la temperatura máxima diaria fue de 11,2 ºC, mientras que Valladolid/Villanubla registró 10,1 ºC, ambos valores entre los más elevados en sus respectivas series históricas.

Este invierno confirma la tendencia de los últimos años: temperaturas cada vez más elevadas y precipitaciones irregulares. Un escenario que podría consolidarse en próximas temporadas y que plantea nuevos desafíos en la gestión climática y agrícola de la región.

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