• Con solo 19 años, José Antonio Villar Folgado lleva casi una década sorprendiendo a vecinos y visitantes con belenes únicos creados a partir de materiales reutilizados, imaginación desbordante y un profundo amor por la vida rural de su pueblo.

En Ferreras de Arriba hay una cita que, año tras año, marca la llegada de la Navidad y despierta la curiosidad de vecinos y visitantes. Es el Belén de Joseán, como todos conocen con cariño a José Antonio Villar Folgado, un joven de tan solo 19 años que lleva ocho creando auténticas obras de arte a base de ingenio, paciencia y materiales reciclados.

Su historia comenzó cuando apenas tenía 11 años. A aquella edad en la que muchos niños juegan sin más pretensiones, José Antonio ya destacaba por su habilidad para reproducir escenas del Belén utilizando cajas de cartón y todo aquello que caía en sus manos. Eran creaciones humildes, pero ya dejaban entrever un talento especial y una pasión que apuntaban alto.

Hoy, ocho años después, esa afición infantil se ha convertido en una auténtica seña de identidad para el pueblo. Joseán sigue fiel a su filosofía: reutilizar todo lo posible para dar forma a sus belenes. Porexpán para levantar casas, varillas de cohetes convertidas en puertas, ventanas o vigas de madera, antiguas colmenas de corcho transformadas en montañas… y más de un centenar de figuras que cobran vida gracias a una imaginación inagotable. Nada está colocado al azar: todo se prueba, se mueve y se recoloca hasta lograr un conjunto armónico que destaca tanto por sus dimensiones como por su buen gusto.

El resultado no deja indiferente a nadie. Poco a poco, el boca a boca ha hecho su trabajo y hoy son muchas las personas de pueblos cercanos las que se acercan a Ferreras de Arriba para disfrutar del Belén de Joseán, una visita casi obligada en estas fechas.

Pero más allá de sus creaciones, José Antonio es un enamorado de su pueblo y de sus costumbres. A pesar de su juventud, participa activamente en la vida cultural local y consigue, con cada Belén, revolucionar Ferreras de Arriba y demostrar que el mundo rural sigue vivo. Su entusiasmo es un ejemplo de que merece la pena apostar por los pueblos, cuidarlos y disfrutar de sus tradiciones.

Joseán no solo construye belenes; construye ilusión, identidad y futuro para su pueblo. Un joven talento que demuestra que, con imaginación y amor por la tierra, hasta lo más sencillo puede transformarse en una verdadera maravilla.

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