- Castilla y León vivió el pasado mes de agosto una crisis sin precedentes: en apenas tres semanas ardieron cientos de fuegos en toda la comunidad, siendo León y Zamora las provincias más castigadas. El incendio de Molezuelas de la Carballeda, iniciado en Zamora y propagado hasta León, se convirtió en el más devastador jamás registrado en España.

En León, la magnitud fue dramática: alrededor del 65% de la superficie calcinada en la comunidad se concentró en esta provincia. Las llamas amenazaron Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, y se extendieron por enclaves de alto valor ambiental como Laciana, el Alto Sil, la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses o el Parque Nacional de Picos de Europa. Mientras, en Zamora, el Lago de Sanabria volvió a revivir la pesadilla de 2022, cuando la provincia sufrió dos de los incendios más graves de la historia del país.
“Una catástrofe predecible”
Las Juventudes Socialistas de León y Zamora expresaron su solidaridad con las familias de las víctimas y con los equipos que lucharon contra el fuego “en condiciones precarias e inaceptables por falta de medios”. Pero al mismo tiempo acusaron a la Junta de Castilla y León, gobernada por el PP, de “inacción y mala gestión”, calificando la catástrofe como una “tragedia anunciada”.
Desde Zamora, su secretaria general recordó que tras los fuegos de 2022 ya se advirtió del riesgo de no mantener al operativo activo durante todo el año:
“Hace tres años se avisó del peligro y la Junta hizo caso omiso, condenando a Zamora a sufrir dos de los incendios más graves de la historia de España. Nunca vimos soluciones, tampoco mejoras. Advertimos de que volvería a ocurrir, y así ha sido. Ahora compartimos nuestro dolor con los compañeros y compañeras de León”, afirmó, denunciando además que la provincia pasa de “romper récords de despoblación a romper también los de incendios más graves del país”.
Por su parte, el secretario general de León incidió en que la Junta “no puede seguir escudándose en la improvisación”:
“Además del desastre de Molezuelas, las llamas estuvieron a punto de devorar un lugar tan valioso como Las Médulas y muchos pueblos se vieron rodeados sin medios suficientes. Esta tragedia no es fruto de la mala suerte, sino de la nula gestión forestal de la Junta, que lleva años reduciendo recursos y condenando a León y Zamora a arder cada verano”, declaró.
Medidas urgentes y responsabilidades políticas
Las Juventudes Socialistas presentaron un paquete de exigencias que incluye:
- Revisión urgente del INFOCAL y actualización de planes caducados, especialmente en enclaves como Las Médulas.
- Operativo estable y profesionalizado, con contratos fijos y formación durante todo el año, bajo un mando único público.
- Prevención permanente: limpieza de montes, creación de cortafuegos, desbroces periurbanos y fomento del pastoreo extensivo.
- Más medios materiales y humanos, con brigadas, autobombas, helicópteros y retenes adecuados al riesgo.
- Plan de restauración ecológica y patrimonial, que contemple especies autóctonas y la protección de hábitats del oso pardo y el urogallo.
- Ayudas directas y rápidas para ganaderos, apicultores, hosteleros rurales y familias afectadas.
- Transparencia y control independiente, con una auditoría externa de la gestión de los incendios de 2025 y una Comisión de Investigación en las Cortes.
“Castilla y León no puede seguir ardiendo cada verano”
En su comunicado, los jóvenes socialistas subrayaron que los incendios no se deben únicamente al clima o a la intencionalidad de algunos fuegos, sino a la responsabilidad política de la Junta.
“El Partido Popular ha dejado abandonados a nuestros pueblos, a nuestra gente y a nuestro patrimonio natural. Castilla y León merece un gobierno que la defienda, no uno que la condene a arder cada verano”, concluyeron.



















