• San Vitero acogió una jornada de homenaje a la prenda más emblemática de Aliste, Tábara y Alba, así como del otro lado de la Raya, símbolo de tradición, respeto y hermandad entre España y Portugal

La capa parda alistana volvió a teñir de historia, emoción y orgullo las calles de San Vitero en una jornada que unió a gentes de ambos lados de La Raya para rendir homenaje a una de las prendas más simbólicas y queridas de la identidad alistana. Esta pieza de abrigo, que durante siglos acompañó a pastores, arrieros y cofrades, volvió a lucir en todo su esplendor en el Día de Exaltación de la Capa Parda Alistana de Honras y Respeto, una cita que cada año gana fuerza como expresión viva del patrimonio cultural de la comarca.

A pesar de que la jornada estuvo marcada por la tristeza por el fallecimiento de Isaías, vecino ejemplar de San Vitero, el respeto y la emoción estuvieron muy presentes. En señal de luto, las agrupaciones folclóricas Manteos y Monteras, Tamborileros Zamoranos y Ronduero Folk guardaron silencio, sumándose al homenaje con la solemnidad que caracteriza a esta prenda de honras.

La capa parda, hecha de paño grueso y oscuro, es mucho más que un abrigo. Es una seña de identidad, un símbolo de respeto y pertenencia que ha acompañado a generaciones en momentos solemnes, religiosos y comunitarios. En sus pliegues se guarda la historia de un pueblo austero, laborioso y profundamente arraigado a su tierra.

Durante el desfile, hombres y mujeres, niños y mayores, lucieron las majestuosas capas confeccionadas por los históricos sastres Juan Gallego Baz de Bercianos y Aureliano Cristal Ribeiro de Constantim, cuyas manos dieron forma a verdaderas obras de arte que hoy son joyas etnográficas. También se rindió homenaje a las costureras que mantienen viva la tradición, como María Blanco Pérez, Rafaela Fernández Ramos o Magdalena Alonso Garrido, guardianas actuales del legado textil alistano.

El pregón de este año estuvo a cargo del investigador portugués Mario Correia, quien destacó que la capa parda y su hermana mirandesa representan “carácter y personalidad de nuestros pueblos y sus gentes, patrimonio, magia, arte e historia”. Su discurso, cargado de emoción y conocimiento, reivindicó la cercanía cultural entre Tras-os-Montes y Aliste, recordando que esta prenda fue, en su origen, refugio de pastores y símbolo de estatus social, y hoy se alza como emblema de una identidad común.

La jornada contó con la presencia de autoridades de ambos lados de la frontera, entre ellas el presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, la presidenta de la Cámara Municipal de Miranda do Douro, Helena Barril, y la alcaldesa de San Vitero, Laura Vanesa Mezquita, además del presidente de APECA, Andrés Castaño, anfitrión del encuentro.

En un gesto de hospitalidad, las mujeres del pueblo ofrecieron un desayuno con repostería tradicional alistana, preludio de un día en el que el pardo del paño volvió a ser color de fiesta, historia y orgullo.

Durante la jornada se homenajeó también a Herminia Esteban Franco, reconocida artesana textil y maestra costurera de Corrales del Vino, y a Jorge Pérez Peláez, natural de Figueruela de Abajo, recientemente elegido Míster Gay España 2025, quien reivindicó la capa parda como símbolo de libertad, tradición y orgullo de sus raíces.

Entre misa, pregón y desfiles, se hizo un llamamiento a que la capa parda alistana sea declarada Bien de Interés Cultural (BIC), siguiendo el ejemplo de la capa mirandesa, ya reconocida como patrimonio inmaterial en Portugal. Una aspiración que late en el corazón de todos los alistanos: que esta prenda, testigo de siglos de historia, reciba el reconocimiento que merece.

Porque, como dicen los mayores de la comarca, “la capa parda no solo abriga el cuerpo, sino también la memoria de un pueblo entero”. En San Vitero, ese abrigo ancestral volvió a desplegar sus alas de paño para recordarnos que las tradiciones que se visten con orgullo jamás se pierden.

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