• La Asociación Cultural Magius reunió a un nutrido grupo de personas en una jornada de hermandad, música y devoción que volvió a convertir la Pradera de San Mamés en el corazón social de Tábara.
La Feria Rociera de Tábara consolida a San Mamés como símbolo de convivencia y tradición

La Pradera de San Mamés volvió a convertirse este sábado en el gran punto de encuentro de los tabareses con la celebración de una nueva edición de la Feria Rociera organizada por la Asociación Cultural Magius, una cita que año tras año gana protagonismo en el calendario festivo local y que se ha consolidado como uno de los eventos de convivencia más importantes del municipio.

La jornada arrancó a las diez y media de la mañana con la tradicional cabalgata rociera, que partió desde La Cruz, en el barrio de San Lorenzo. Un numeroso grupo de vecinos y visitantes, a caballo, en carrozas engalanadas o simplemente caminando, inició el recorrido entre jarales y robledales bajo un sol radiante y unas condiciones meteorológicas inmejorables.

El colorido de los trajes, la alegría de los participantes y el ambiente festivo acompañaron durante todo el trayecto a los romeros hasta llegar a la emblemática Pradera de San Mamés, un espacio cargado de simbolismo para los vecinos de Tábara.

San Mamés, un lugar ligado a la identidad de Tábara

La llegada a San Mamés supuso uno de los momentos más especiales de la jornada. Allí se celebró la tradicional misa rociera al aire libre, oficiada por el sacerdote tabarés Francisco Díez García, conocido cariñosamente por todos como Don Paco.

Durante la celebración religiosa, Don Paco recordó la importancia histórica y emocional que tiene este enclave para varias generaciones de tabareses. No en vano, la Pradera de San Mamés es desde tiempos inmemoriales, escenario de las tradicionales romerías en honor a San Mamés y San Blas, convirtiéndose en un espacio de encuentro, convivencia y mantenimiento de las tradiciones populares.

La misa estuvo acompañada por el Coro Parroquial de Tábara, que puso la nota musical a un acto cargado de espiritualidad, emoción y sentimiento de pertenencia a una comunidad profundamente vinculada a sus raíces.

Una jornada para compartir y disfrutar

Tras la ceremonia religiosa, la Asociación Cultural Magius ofreció a los asistentes un tradicional “pica pan” que permitió reponer fuerzas antes de continuar con las actividades programadas.

Uno de los momentos más animados de la mañana fue el bingo organizado por la asociación, que volvió a reunir a participantes de todas las edades en un ambiente distendido y festivo.

La comida de hermandad, servida por el Restaurante El Roble, reunió a decenas de personas bajo las nuevas carpas adquiridas recientemente por Magius, una inversión destinada a mejorar la organización y comodidad de este tipo de eventos que se celebran a lo largo del año.

Música, baile y diversión hasta la noche

La programación continuó durante toda la tarde con la actuación del grupo musical “Kurkillo”, que puso ritmo a una jornada marcada por el buen ambiente.

Los más pequeños también tuvieron su protagonismo gracias a la participación del grupo local de baile, que ofreció varias actuaciones muy aplaudidas por el público.

La fiesta se prolongó hasta bien entrada la noche con la música de DJ Jota Blin, también natural de Tábara, que fue el encargado de poner el broche final a una jornada llena de alegría, convivencia y participación.

Magius, motor de la vida social y cultural de Tábara

Con iniciativas como esta, la Asociación Cultural Magius continúa consolidándose como una de las entidades más activas y dinámicas de la comarca. A lo largo de los últimos años, la asociación ha impulsado numerosas actividades culturales, festivas y sociales que han contribuido a revitalizar la vida del municipio y a fortalecer los lazos entre vecinos.

La Feria Rociera es un claro ejemplo de ese trabajo constante. Lo que comenzó como una iniciativa para recuperar el espíritu festivo y de convivencia se ha transformado en un acontecimiento que reúne cada año a personas llegadas de distintos puntos de la provincia, incluyendo el ya habitual grupo de participantes procedente de Zamora que nunca falta a esta cita.

La celebración volvió a demostrar que la Pradera de San Mamés sigue siendo mucho más que un espacio natural. Es un lugar de encuentro, de recuerdos compartidos y de tradiciones vivas que forman parte de la identidad colectiva de Tábara.

Una vez más, la Feria Rociera confirmó que la unión entre tradición, participación ciudadana y compromiso asociativo continúa siendo una de las grandes fortalezas de la localidad.

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