El SEPRONA atribuye el origen del incendio forestal de Rábano de Aliste a las labores de cosecha realizadas con una máquina cosechadora cuando las condiciones meteorológicas prohibían el uso de este tipo de maquinaria. El fuego podría haber afectado a unas 300 hectáreas de cereal, monte bajo y arbolado.

La Guardia Civil de Zamora, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), investiga a un varón como presunto responsable del incendio forestal declarado en Rábano de Aliste, un fuego que podría haber afectado ya a unas 300 hectáreas de cereal, monte bajo y masa arbolada.
La investigación apunta a que el origen del incendio estuvo relacionado con la realización de labores agrícolas de cosecha de cereal mediante una máquina cosechadora, desarrolladas en unas condiciones meteorológicas en las que este tipo de trabajos estaban prohibidos por la normativa autonómica.
El incendio comenzó durante la cosecha del cereal
Según informa la Guardia Civil, los hechos se remontan a la tarde del 22 de julio, cuando alrededor de las 19:30 horas la Central Operativa de Servicios (COS) recibió el aviso de un posible incendio en la comarca de Aliste.
Las primeras patrullas desplazadas al lugar comprobaron que el fuego afectaba al entorno de la carretera ZA-V-2443, en el paraje conocido como El Cotón, entre las localidades de Viñas, Rábano de Aliste y Sejas de Aliste.
Inicialmente las llamas arrasaron principalmente terrenos agrícolas y una hilera de pinos, aunque posteriormente el incendio ganó intensidad y se propagó hacia una zona de monte con robles.
La investigación señala a una cosechadora como origen del fuego
Tras las inspecciones realizadas por los agentes especializados del SEPRONA, la investigación concluyó que el incendio se originó mientras se realizaban labores de cosecha de cereal utilizando una máquina cosechadora.
Los investigadores comprobaron que, en ese momento, las condiciones meteorológicas superaban los límites establecidos por la normativa autonómica, registrándose temperaturas superiores a los 30 grados y rachas de viento de más de 30 kilómetros por hora.
Estas circunstancias vulneraban la Orden FYM/510/2013, de 25 de junio, que regula el uso del fuego y establece medidas preventivas para la lucha contra los incendios forestales en Castilla y León.
Además, la Junta de Castilla y León había declarado la situación de alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales, lo que reforzaba las restricciones sobre determinadas actividades agrícolas y forestales.
Como consecuencia de las pruebas, indicios y gestiones practicadas, la Guardia Civil ha investigado a un hombre como presunto autor de un delito de incendio forestal.
Hasta 300 hectáreas afectadas
Las primeras estimaciones apuntan a que el incendio podría haber afectado a unas 300 hectáreas, entre superficies de cereal, monte bajo y arbolado.
El fuego alcanzó inicialmente parcelas agrícolas, pero posteriormente avanzó hacia zonas forestales, lo que incrementó notablemente la complejidad de las labores de extinción y obligó al despliegue de un amplio operativo durante varios días.
La Guardia Civil recuerda las prohibiciones durante la alerta por incendios
A raíz de este suceso, la Guardia Civil ha recordado las restricciones vigentes mientras permanezca activa la alerta por riesgo de incendios forestales en Castilla y León.
Durante este periodo queda prohibido:
- Encender fuego en montes y espacios abiertos, incluidas áreas recreativas y zonas de acampada.
- Utilizar barbacoas, aunque estén autorizadas.
- Realizar quemas autorizadas, que quedan suspendidas mientras dure la alerta.
- Lanzar material pirotécnico, cohetes u otros artefactos con fuego.
- Utilizar maquinaria en el monte o en la franja de 400 metros que lo rodea cuando su funcionamiento pueda generar fuego, chispas, deflagraciones o descargas eléctricas, salvo actuaciones de emergencia o expresamente autorizadas.
Máxima precaución durante el verano
La Guardia Civil insiste en la importancia de respetar todas las limitaciones establecidas durante los episodios de riesgo extremo, ya que las elevadas temperaturas, el viento y la baja humedad favorecen una rápida propagación de cualquier foco de incendio.
Las autoridades recuerdan que el cumplimiento de estas medidas resulta esencial para proteger el patrimonio natural, las explotaciones agrícolas y la seguridad de la población, especialmente en una campaña estival marcada por numerosos incendios forestales en Castilla y León.




















