En la medianoche de ayer, Tábara, se sumió en la magia de una tradición que ha perdurado a lo largo de los siglos: la Misa de Gallo. Este emotivo evento, que marca la identidad cultural de la localidad, adquirió un matiz especial con la singular presencia, como cada año, de una corderilla que desempeñó un papel destacado en la ceremonia.

A pesar del frío que se adueñaba de las calles, un nutrido grupo de habitantes de Tábara se congregó en la iglesia para presenciar esta celebración única, cargada de simbolismo y arraigo histórico. La armonía de los cánticos creó un ambiente mágico que trasciende el tiempo, fusionando el pasado y el presente en un solo instante.

La Misa de Gallo en Tábara es más que una simple ceremonia religiosa; es una experiencia que une a la comunidad, fortaleciendo los lazos entre generaciones y recordando a todos la riqueza de su legado.

Desde tiempos inmemoriales, la Misa de Gallo ha sido un acontecimiento arraigado en el corazón del pueblo tabarés. La pequeña oveja, símbolo de inocencia y pureza, se convirtió en el centro de atención al protagonizar el emotivo «Canto de la Cordera».

Vestidos con la autenticidad de la usanza pastoril, los pastores y zagalas, junto con el coro ataviado con la característica capa alistana, entonaron este canto ancestral. La voz del Ángel se mezcló con la melodía, desgranando un texto transmitido de generación en generación que guió el recorrido de la cordera por la iglesia hasta llegar al nacimiento.

La corderilla, en su papel de símbolo de la conexión con la tierra y los valores tradicionales, ocupó un lugar central en la ceremonia. Su presencia, entre el coro y los fieles, sirvió como recordatorio visual de la importancia de mantener viva la esencia cultural de Tábara.

La Misa de Gallo en Tábara es más que una tradición; es un evento que trasciende el tiempo y fortalece la identidad cultural de la comunidad. Con la corderilla como protagonista, esta ceremonia anual se convierte en un recordatorio conmovedor de la importancia de preservar las raíces culturales y mantener viva la llama de la espiritualidad en medio de la cambiante realidad del siglo XXI.

En un mundo marcado por lo efímero, la Misa de la Cordera protagonizó ayer un momento sublime cuando los hermanos Cué-Fernández, acompañados al armonio por su padre, nos ofrecieron un momento conmovedor escuchando sus angelicales voces y la capacidad de la música para trascender lo terrenal y conectar con lo divino. Su participación dejó un legado de belleza sonora y espiritualidad, marcando esta Nochebuena como un día memorable en la historia de la iglesia de La Asunción.

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