“Mulier Caesaris non fit suspecta etiam suspicione vacare debet”. Es una frase que nos ha legado la historia que no precisa traducción, porque creo que todos en más de una ocasión si no la hemos citado, si hemos llegado a pensar en ella.

            Se atribuye su paternidad al dictador vitalicio romano, aunque algunos aseguran que fue Plutarco el que la legó para la posteridad.

            Es una reflexión que se puede y se debe extrapolar a cualquier ámbito de la sociedad, sobre todo a aquellos colectivos que sus palabras, gestos o acciones tienen una gran repercusión sobre los que tienen que acatar cualquiera de las decisiones que éstos puedan hacer.

            También la proclamación de los derechos humanos en su artículo 7, nos dice que; todos somos iguales ante la ley.

            Tomando estas dos reflexiones, nos damos cuenta que una cosa es lo que se dice y otra muy diferente lo que hacemos, sobre todo lo que algunos hacen, porque es bueno predicar, pero para que lo que predicamos cale, lo primero que hay que hacer es dar ejemplo y de esa forma se convence mucho más que imponiendo algo y luego haciendo lo que a uno le de la real gana.

            En los últimos días he podido ver algunas actuaciones que contradicen por completo lo que por una parte se dice y por otra se va haciendo.

            Una responsable política que ha tenido la desgracia de verse infectada por el maldito virus, aprovecha cada una de las ocasiones que tiene un micrófono abierto para despotricar sobre las condiciones en las que se encuentra en estos momentos la sanidad que se está viendo desbordada por todos los casos que tienen que atender y que están colapsando los hospitales.

            No ha tenido la decencia de decir que todos los recortes que se han ido produciendo en los últimos años, los ha ido haciendo el partido que la está sustentando en el poder, un olvido que si no se piensa en él, no pasa nada, pero cuando lo piensas con calma, pues eso; manda….

            Otro alto cargo que cuenta con familiares directos que se encuentran infectados y él cuando menos, está en ese limbo de la duda en la que lo aconsejable es seguir las instrucciones que ellos van dando a los demás, quedarse en casa y no llegar a poder ser un motivo de contagio.

            Sin embargo, el buen señor que debe creerse imprescindible, asiste a todas las reuniones en las que cree que debe estar, los consejos que sean para otros, que algunos se sienten inmunes a todo.

            También es indignante el caso de una de nuestras dirigentes que tenia síntomas y le hicieron la prueba que dio negativo, pero a los dos días le hicieron otra prueba en la que el resultado fue lo contrario.

            En estos casos, te preguntas, cómo es posible que haya personas expuestas a un riesgo importante que llevan casi dos semanas para que les hagan la prueba y por falta de test, no se lo han podido hacer y en cambio a otras personas le hacen dos en dos días.

            Esperamos que esta dirigente se recupere rápidamente, pero nos damos cuenta que esa máxima que se puso en los derechos humanos, en muchas ocasiones hace aguas por todos los lados.

            En fin, hay muchas reflexiones que debemos hacer y la crítica debe servir siempre para construir y mejorar las cosas, todo tiene su momento y el de exigir responsabilidades también llegará en el suyo y cada uno que de cuenta de sus comportamientos y, como dice el refrán, que cada palo aguante su vela.