• Ni los cielos encapotados ni los pronósticos más desalentadores lograron apagar el espíritu de una de las tradiciones más profundas y queridas por los tabareses: la romería de San Mamés, que, como cada Lunes de Pascua, volvió a celebrarse entre fe, emoción y sentido de comunidad, adaptándose con inteligencia a las inclemencias del tiempo.

Este año, la incertidumbre meteorológica que ya marcó la Semana Santa, amenazó seriamente con cancelar este evento ancestral. Sin embargo, la mañana ofreció una tregua y permitió mantener el corazón religioso de la celebración: la Santa Misa en la ermita de San Mamés, uno de los lugares más simbólicos de la devoción local.

Allí, entre paraguas cerrados, pero corazones abiertos, los más pequeños sorprendieron con la tradicional danza de paloteo, una expresión viva del folclore local que volvió a llenar de orgullo y sonrisas a los presentes, destacando por su destreza y pasión.

Acto seguido, la subasta de ramos y bollos —tan característica de esta jornada— se pudo llevar a cabo en la pradera como marca la costumbre. A su término, los devotos se acercaron a las imágenes de los santos, talladas en madera de peral por el recordado Luis Hernández Silva tras el robo de las originales en 1993, para pasar sus pañuelos por la garganta de San Blas y por las rodillas de San Mamés, en busca de protección frente a dolencias.

Con buen criterio, y ante la amenaza de lluvias por la tarde, el Ayuntamiento de Tábara tomó la decisión de trasladar la parte lúdica de la romería al Auditorio Leticia Rosino. Este cambio permitió disfrutar bajo techo de una disco móvil que animó a los asistentes hasta bien entrada la noche, junto con un hinchable para los más pequeños, asegurando así que todos, independientemente de su edad, pudieran celebrar este día tan especial.

Además, la jornada sirvió también para fortalecer el tejido asociativo local: la Asociación Cultural Magius, siempre presente en la vida cultural del municipio, habilitó puntos de renovación e inscripción de socios durante la subasta, y ha ampliado las posibilidades de participación ofreciendo inscripciones online a través del periódico, Tu voz Digital, permitiendo así que todos los interesados puedan formar parte de la asociación, incluso aquellos que no pudieron acudir por el mal tiempo.

Una vez más, Tábara ha demostrado que sus tradiciones no solo sobreviven, sino que se reinventan con sensibilidad y compromiso. San Mamés sigue vivo en la fe de su gente, en la danza de sus niños, en la madera tallada con memoria, y en el alma de un pueblo que se niega a dejar que la lluvia apague su esencia.

PUBLICIDAD Tres sliders con CSS Grid