Publicaban los medios de comunicación de nuestra provincia, que se había recibido una denuncia en los juzgados de: León, Zamora, Salamanca, Ávila y Segovia a nuestros responsables políticos, exigiendo que en el plazo de un día fueran suministrados equipos de protección sanitario de forma urgente y continuada y esta denuncia había sido admitida por los juzgados.

            Así, leyendo el titular un poco por encima, uno podría pensar, ya están otra vez los de siempre protestando. Pero si analizamos bien el contenido, nos damos cuenta que también en esta queja faltan los de siempre, los que han sido el ojito derecho de nuestra administración, aquellos a donde van los mayores esfuerzos que nuestros representantes públicos están haciendo periódicamente, esos no han protestado, solo lo han hecho los de esas provincias que siempre se quedan relegadas al olvido y seguramente por eso se encuentran en la situación en la que se encuentran.

            Pero ante un problema de las dimensiones que tiene el que ahora nos enfrentamos, resulta un tanto malévolo pensar que en ésto también hay algún tipo de discriminación y favoritismos, esperamos que no sea así y cuando todo haya pasado seguro que los números que salgan analizando todo este problema, nos ratificaran que no es así.

            Nadie pone en duda los esfuerzos que desde los diferentes departamentos de la Comunidad, se están haciendo, seguramente se estarán empleando todos los conocimientos habidos y por haber, para que los que se encuentren al pie del cañón, dispongan de todo lo necesario para poder seguir haciendo su trabajo.

            Desgraciadamente, cada vez son más las voces que se alzan manifestando que se está haciendo lo contrario y no solo es lo que se dice a través de los medios de comunicación, son las manifestaciones personales de familiares y amigos, los que indignados te van describiendo las condiciones en las que están desarrollando su trabajo y no puedes dar crédito a lo que escuchas y lo único que puedes hacer es compadecerles y rogar porque ellos no sean los siguientes.

            Médicos, enfermeras, agentes de la autoridad, personal de limpieza, conductores de ambulancias,…los que se encuentran en primera línea de riesgo, el parapeto con el que contamos para frenar este drama que estamos sufriendo, apenas cuentan con una mascarilla que tienen que cuidar, guardar y limpiar durante varios días hasta que se le proporcione una nueva. Y así va pasando con guantes, gafas de protección, ropa especifica, y todo lo que en estos momentos les puede defender ante el enemigo invisible contra el que están luchando.

            Lo están dando todo y un poco más, pero se sienten impotentes porque carecen de los medios, no ya para atajar el problema, sino para poder enfrentarse sin miedo, sin temor a ser ellos los siguientes en esa cifra que crece cada día.

            Si ellos caen o si se vienen abajo, puede que todas las medidas que tomemos no sirvan de nada y lo que piden tenemos la obligación de proporcionárselo, porque para eso cada uno nos encontramos en el lugar que nos corresponde y tenemos que asumir la responsabilidad de nuestra gestión.

            Nadie en su sano juicio envía a hombres y mujeres a una lucha en la que se encuentran indefensos, sabiendo que van a ser las primeras víctimas y si nos vemos en la obligación de hacerlo, el sentido común nos dice que lo primero que debemos hacer es ponernos nosotros al frente en lugar de quedarnos en la retaguardia.

            Nada va a ser lo mismo cuando pase todo esto, pero cuando se analice todo el problema y sus consecuencias, esperamos que la incompetencia no haya estado aliada con ciertos tratos de una discriminación habitual, porque no siempre tienen que ser los mismos los que protestan y si lo hacen es porque llega un momento en el que tenemos que pensar que les asiste toda la razón.