• Ni la lluvia ni el cielo encapotado pudieron con la alegría de los quintos de Tábara, que ayer celebraron por todo lo alto una jornada llena de ilusión, tradición y buen ambiente. Como manda la costumbre, estos jóvenes que este año alcanzan la mayoría de edad, fueron los protagonistas de una tarde entrañable en la que no faltó de nada: chorizos, limonada, música, bingo y, sobre todo, muchas ganas de compartir y disfrutar en comunidad.

La celebración arrancó con la preparación de la tradicional lumbre para asar los esperados chorizos, mientras los quintos cumplían con uno de los ritos más antiguos y simbólicos: la plantada del Mayo, un gesto que marca el inicio de su paso a la vida adulta y que refuerza el compromiso con las costumbres del pueblo.

A medida que los chorizos se iban asando y el aroma se extendía por la plaza, los asistentes —numerosos pese al mal tiempo— pudieron degustarlos generosamente acompañados de la clásica limonada que los propios quintos prepararon con mimo y que sirvieron con entusiasmo a todos los presentes.

Tras la merienda, la diversión continuó en el interior del Auditorio con un animado bingo gracias a la colaboración desinteresada de los comercios de Tábara, que donaron productos locales para repartir entre los premiados. Un momento de alegría compartida que reunió a mayores y pequeños entre risas, cánticos y mucha participación.

Y como en toda buena fiesta tabaresa, la música no podía faltar. La jornada concluyó al ritmo del D.J. Dani Martín, que animó la noche hasta bien entrada la madrugada, poniendo el broche final a una celebración que, un año más, refuerza el espíritu colectivo y el cariño por las tradiciones de nuestro pueblo.

A pesar del mal tiempo, los quintos han sabido mantener viva la llama de la tradición, demostrando que, con ilusión, unión y respeto por nuestras raíces, las buenas costumbres no se pierden.

¡Enhorabuena, quintos de 2025!

PUBLICIDAD Tres sliders con CSS Grid