• Los vecinos e hijos del pueblo, acompañados por romeros llegados de distintos puntos de la comarca de Alba y la Raya hispano-portuguesa, se han reencontrado este 3 de mayo en la tradicional romería de la Santa Cruz en honor a Nuestra Señora la Virgen del Puerto, una de las más antiguas y queridas devociones compartidas por los pueblos de Aliste, Tábara y Alba.

Con un marco incomparable como es el entorno natural de la Sierra de Cantadores, la jornada ha recuperado su esencia romera con rezos, cantos y costumbres centenarias. La Virgen, como manda la tradición única en la diócesis zamorana, procesiona no en andas sino en un carro agrícola adornado con flores, tirado por mujeres devotas a través de la antigua era comunal. Junto a ella, la Virgen del Rosario, el Cristo Crucificado, el Niño Jesús y el Pendón abrieron la comitiva acompañados por el canto del ramo, este año interpretado por las mujeres casadas de la localidad.

El acto religioso fue presidido por el arcipreste de Aliste y Alba, Ángel Carretero Martín, y culminó con la subasta del ramo y del privilegio de introducir a la Virgen del Puerto en su ermita.

Desde hace años, el cuidado de la imagen recae en los mayordomos Manuel Campo González y Lucía Heredero Turina, matrimonio de emigrantes retornados, junto a Amelia Fernández Fernández, Juez de Paz de Losacio. Su compromiso ha mantenido viva una tradición que hunde sus raíces en siglos pasados, cuando la cofradía de la Virgen del Puerto agrupaba a más de 300 fieles de numerosos pueblos de la comarca.

La actual talla de la Virgen, obra del maestro Ángel Fernández en 1937, fue tallada en madera de cerezo del arroyo Valdeladrones tras la desaparición de la imagen original en 1936. Desde entonces, cada 3 de mayo, Losacio y sus gentes renuevan el vínculo con su historia, su fe y su tierra, celebrando una de las romerías más singulares y emotivas de la provincia de Zamora.

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