Zamora, eternamente callada y sumisa ante los reveses que ha venido y padeciendo a lo largo de las últimas generaciones, por fin comienza a levantar la voz para decir basta. Ya no sirven las promesas que siempre se incumplen, ya se ha cansado de convertirse en un terreno abonado al olvido y dejado por aquellos que tienen el compromiso de su desarrollo, ya no se puede seguir siendo con su silencio cómplice de una dramática situación.

Los recientes acontecimientos que se han ido sucediendo con los graves incendios que la han achicharrado por los cuatro costados, representan la gota de agua que ha colmado el vaso de la paciencia y aquellos que siempre se mostraron sumisos con el devenir que las circunstancias les iban deparando, comienzan a plantarse ante aquellos que se muestran incompetentes para el compromiso que un día adquirieron.

Zamora se quema, arde por los cuatro costados y esa situación no es fruto, como algunos dicen, de la casualidad por las condiciones tan adversas que estamos sufriendo en los últimos meses, porque esas adversidades son generales de toda Europa y en ningún sitio han tenido la repercusión que ha padecido en esta tierra, siempre olvidada por nuestros dirigentes.

Ahora ha llegado el momento de decir basta, es importante que la rabia, la impotencia, el malestar y el profundo cabreo, comiencen a brotar y cada zamorano manifieste bien alto que no está dispuesto a soportar nuevas vejaciones y olvidos, porque no nos resignamos al futuro al que algunos quieren conducirnos.

La manifestación convocada para hoy jueves en Zamora, tiene que representar ese punto de inflexión, en el que la sociedad manifieste lo que realmente está ocurriendo y los oídos sordos que siempre se han mostrado reacios a escuchar los problemas de esta tierra, sean conscientes que no pueden continuar con ese abandono al que en las últimas generaciones nos están abocando.

Somos pocos, cada vez seremos menos, pero es el momento de dejar alto nuestro orgullo, para que no los sigan pisoteando como viene ocurriendo en cada tema importante para nuestra supervivencia.

Esta tierra ha sido siempre de la gente luchadora que sabía defender sus derechos. Viriato hizo tambalearse al mayor imperio que había hace 2000 años. El pueblo se sublevó ante la nobleza y sus tropelías hace 1000 años y ahora, ha llegado el momento que los zamoranos alcen la voz y digan que no están dispuestos a seguir soportando las vejaciones que algunos están imponiendo a esta tierra.

Si dejamos pasar oportunidades como esta, en donde manifestar nuestro malestar y nuestra rabia, estaremos incapacitados para protestar por el devenir al que nos quieren conducir, aquellos que dicen estar para representarnos. Es el momento de decir muy alto lo que este pueblo piensa y quiere y las calles de Zamora, tienen que sentir esa indignación del pueblo que no se resigna al destino al que algunos quieren llevarle.

Todos nos jugamos mucho en el futuro al que nos están conduciendo, por eso, es necesario que, más que nunca, unamos nuestra fuerza para luchar por ese destino que todos queremos y que nos merecemos.

Conocen muy bien nuestro conformismo y pasividad y por eso, es necesario que salgamos a la calle para defender el futuro que queremos tener.

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