Pienso, luego digo – 12 de febrero de 2019.

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                Primero fue la revolución industrial que consiguió que muchos de los pequeños pueblos del mundo rural en los que sus gentes no veían futuro ni para ellos ni para su descendencia, fueran emigrando a lugares en los que el desarrollo consiguió que esas zonas adquirieran una prosperidad muy importante en detrimento de los núcleos rurales que se fueron quedando despoblados y se fueran apagando poco a poco.

                Más tarde, hemos conocido una revolución tecnológica que consiguió que todo lo que podíamos imaginarnos, se fuera poniendo al alcance de cualquiera y permitió que ese mundo que antes conocíamos, se fuera reduciendo y ahora casi todo se encontraba al alcance de nuestras manos, esa globalización que para unos ha sido la panacea, mientras que para una gran mayoría ha representado un retroceso considerable, porque quedan fuera de ese mundo idílico.

                En estos momentos estamos viviendo otra revolución que para algunos es la de la información, tenemos al alcance de nuestra mano, toda la información, más bien una sobre información que puede llegar a resultar una maravilla, pero que también puede suponer un peligro cada vez más significativo.

                Desde que dejamos la infancia y vamos entrando en la adolescencia, tenemos en nuestras manos toda la información que podamos imaginarnos, porque a través de un pequeño teléfono móvil que llevamos en el bolsillo, podemos acceder a todo un mundo de información que en muchas ocasiones no podemos llegar a imaginar.

                La evolución de las nuevas tecnologías en estos últimos años, ha representado algo que nunca podíamos pensar que en alguna ocasión llegara a estar a nuestro alcance.

                Pero esa sobre información con la que contamos, también puede y de hecho, se está convirtiendo en una amenaza muy importante, porque a través de ella, estamos dejando de pensar, de razonar y nos vamos guiando por la cantidad de noticias que en ocasiones llegan a ser abrumadoras, porque algunos la saben utilizar y la utilizan, para ir moldeando las mentes de aquellos que asimilan todo lo que les va llegando sin tener la capacidad de pensar si la noticia es cierta o no.

                Son muchos los casos en los que por medio de esta sobre información que va penetrando en nuestras mentes, van moldeándola como lo desean aquellos que tratan cada noticia y la manipulan para conseguir el efecto que van buscando.

                Generalmente los grupos de poder son los que controlan esta desinformación con la que en ocasiones nos acosan, cuentan con mentes privilegiadas que saben cómo ir moldeando las mentes de los demás y el pensamiento de quienes asimilan todo lo que les llega, sin detenerse a pensar si esa información es cierta o solo es una forma más de anular cada vez un poco más nuestra capacidad para pensar.

                Lo perverso de estas técnicas de control, es que cuando uno recibe una información capciosa e interesada y la da por buena, la va compartiendo con las personas que se encuentran a su alcance con solo una sencilla operación en su móvil y la bola va creciendo y creciendo hasta que consiguen que una mentira acabe pareciendo algo que es verídico.

                Sería necesario, establecer unas pautas de comportamiento en estos casos y aislar todas esas falsas noticias, que lo único que pretenden es manipular nuestras mentes para conseguir el efecto que ellos desean cuando las van creando y eso solo se consigue desde lo más alto, desde los que tienen el poder y la capacidad de poner freno a esta situación que puede llegar a causar unos perjuicios importantes porque no solo está en juego la veracidad de lo que se dice, sino que van anulando algo muy importante en la evolución del ser humano que es la capacidad de poder y saber pensar.

                Pero eso es un sueño, porque quien controla el poder, quien tiene capacidad para que estas cosas no ocurran, son los más interesados en que pasen y generalmente quienes se encuentran detrás de cada una de estas malas prácticas.