• La Confederación Hidrográfica del Duero mantiene seis avisos en la provincia —dos rojos, tres naranjas y uno amarillo— mientras el Duero y el Guareña desbordan vegas, caminos y zonas de recreo. Las autoridades piden extremar la precaución ante una crecida histórica.
Máxima alerta por la crecida de los ríos en Zamora, Toro registra dos avisos rojos y el Duero alcanza su mayor caudal del año

La provincia de Zamora vive horas de máxima preocupación por la crecida de sus ríos, que mantienen activos seis avisos hidrológicos este domingo al mediodía, según la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). La situación se traduce en dos alertas rojas, tres naranjas y una amarilla, ante el riesgo real de desbordamientos en distintos puntos de los cauces del Duero, Órbigo, Valderaduey y Guareña.

El foco principal de peligro se sitúa en Toro, donde confluyen los dos avisos rojos activos. El río Duero ha alcanzado cifras excepcionales, registrando a las diez de la mañana un caudal de 1.271 metros cúbicos por segundo, el más alto del actual año hidrológico. Aunque al mediodía se ha observado un leve descenso hasta los 1.267,83 metros cúbicos por segundo, el nivel del agua se mantiene en una altura de 6,04 metros, suficiente para provocar importantes inundaciones en la vega toresana. Praderas, caminos rurales, carreteras provinciales y fincas agrícolas y de recreo permanecen anegadas, dejando una imagen que refleja la fuerza imparable del río.

Especialmente delicada es también la situación en la desembocadura del río Guareña en el Duero. En ese punto, el caudal alcanza los 49,48 metros cúbicos por segundo, con una altura de 3,15 metros. Aunque se ha registrado un ligero descenso respecto al sábado, cuando superó los 52 metros cúbicos por segundo, el riesgo sigue siendo elevado y se mantiene el nivel rojo de alerta.

El río Órbigo presenta nivel naranja en Manganeses de la Polvorosa y Santa Cristina de la Polvorosa. En ambas estaciones, el caudal ha descendido respecto a los picos registrados el pasado viernes, pero continúa siendo elevado, con cifras cercanas a los 300 metros cúbicos por segundo, lo que obliga a mantener la vigilancia ante posibles desbordamientos.

Por su parte, el río Valderaduey se encuentra en nivel amarillo en Benegiles, tras haber alcanzado su máximo el sábado. La preocupación se extiende también a la capital zamorana, donde este río desemboca en el Duero, especialmente en zonas como Villagodio, donde existe temor a que el agua alcance casas de labranza y terrenos agrícolas.

En la ciudad de Zamora, el Duero también se mantiene en nivel naranja y ha alcanzado este domingo su mayor caudal del año hidrológico, con 1.212 metros cúbicos por segundo. La magnitud de esta cifra resulta impactante: con ese volumen de agua, bastarían poco más de dos segundos para llenar la piscina climatizada de la Ciudad Deportiva Municipal.

La crecida ha transformado el paisaje en el entorno fluvial, atrayendo a numerosos vecinos y visitantes que se acercan a contemplar el espectáculo natural. Sin embargo, el Ayuntamiento insiste en la necesidad de extremar la precaución. En zonas como Los Pelambres, el agua ha inundado ya el parque de calistenia, mesas, bancos y papeleras, y se aproxima peligrosamente a las escaleras del merendero.

Las autoridades continúan monitorizando la evolución de los caudales en una situación que, aunque muestra signos puntuales de estabilización en algunos puntos, sigue siendo crítica y obliga a mantener la máxima vigilancia para evitar daños personales y materiales. Mientras tanto, la imagen del Duero desbordado recuerda la fuerza de la naturaleza y la vulnerabilidad de las zonas ribereñas ante episodios de crecidas extraordinarias.

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